Categoría: Actualidad

  • Un tesoro se esconde entre las medallas

    Un grupo de niños campeones de la esgrima latinoamericana encuentra un tesoro invaluable en los torneos

    Nuestro amigo de Colombia, Pedro Godoy, participa en la promoción de la esgrima infantil de su país desde la Federación Colombiana de Esgrima y también en los esfuerzos a nivel regional de la Asociación Panamericana de Clubes de Esgrima. Se prepara para asistir con su hijo Nicolás al Festival Panamericano de Clubes de Esgrima que tendrá lugar en Escazú, Costa Rica a finales de octubre del 2015.

    Pedro comenta a TouchéWorld que resulta edificante ver la forma como los niños enfocan la competencia en los eventos de esgrima en los cuales participan.

    “Son niños, y son campeones nacionales en sus respectivos países. Se encuentran periódicamente en los eventos a los que asisten en las más remotas latitudes, Sin embargo, estos jóvenes esgrimistas se sienten felices cuando alguno de ellos, así sea de otra nación, tiene éxito. La solidaridad es más importante que las medallas y también lo son los juegos infantiles con sus amigos. Su espíritu de niños sigue siendo lo más importante.”

    Pedro resalta la gran amistad de cinco niños esgrimistas latinoamericanos: Karina Dyner (Costa Rica), medallista del Arnold Fencing Classic, Ricardo Pacheco (Brasil) Campeón del Festival Panamericano de Clubes de Esgrima. Diego Yarleque (Perú), Campeón de la Copa San Marcos de Arica, Nicolás Godoy (Colombia), Campeón del Junior Orange Bowl en U.S.A., y Hugo Cacace (Paraguay), pionero sembrando esgrima en su país.

    “Cuando se encuentran en los torneos internacionales aparecen los abrazos, las sonrisas, y se siente como si asistir a un torneo fuese solo una excusa para demostrar que la amistad es un tesoro invaluable”, concluye Pedro Godoy.

  • URUGUAY: Los Mosqueteros del esfuerzo, esgrima en silla de ruedas en Apri

    URUGUAY: Los Mosqueteros del esfuerzo, esgrima en silla de ruedas en Apri

    Tres jóvenes a cargo del Prof. Franco De Caria realizan esgrima y sueñan con llegar a un Juego Olímpico

    Las espadas chocan y hacen el ruido característico de una confrontación, los rostros se cubren y los guantes y pechera protegen: una imagen nada diferente a un encuentro entre dos contendores de esgrima. Sin embargo, hay algo que lo hace diferente, único y poco habitual: los oponentes están en sillas de ruedas. Al practicar este deporte, las sillas quedan sin movimiento, fijas a una estructura metálica. El accionar de los espadachines sólo es entonces de tronco, cabeza y brazos.

    El entrenador, Franco De Caria, está sentado en una silla de hierro con asiento de madera y desde allí da indicaciones. Les hace ver a sus alumnos cómo poner las manos, cómo moverse y cómo buscar el cuerpo del rival. Los anima a ser ofensivos.

    Otros dos espadachines siguen atentamente las indicaciones del profesor, por más que están unos metros retirados del “campo de combate”. Más lejos, una caja, alguna espada, guantes y chalecos protectores, en fin lo necesario para un entrenamiento más.

    Es que en APRI (Asociación Pro Recuperación del Inválido), desde hace un tiempo se dan clases de esgrima a tres personas en sillas de ruedas, con el objetivo no sólo de ofrecer una actividad más para personas con discapacidades motrices, sino para que alguno de ellos pueda, con el tiempo, soñar y pensar en llegar a un juego olímpico, ya que es este es un deporte paralímpico desde 1953.

    Tres los que comenzaron

    En Uruguay, el primero en practicar este deporte fue Enzo, y poco después le siguieron Julio y Joel, los tres que actualmente hacen esgrima en silla de ruedas.

    Durante uno de los entrenamientos, el profesor Franco De Caria le pasa los implementos a otro de los muchachos para que continúe, mientras dialoga con LA REPÚBLICA y cuenta que se desempeña como técnico deportivo convencional desde hace siete años y desde 2012 con la esgrima adaptada. “Ahí fue cuando conocí a Enzo, uno de los muchachos que están acá”, recuerda.

    De Caria es profesor de esgrima y da clases en varios clubes de Montevideo. “Como nadie hacía esgrima para discapacitados pensé que si combinaba lo que más me apasionaba, que era la esgrima, y daba una mano a gente con problemas, para mi era ideal”, explica. “Por qué con discapacitados motrices… porque es un deporte oficial y porque la esgrima en silla de ruedas es un deporte paralímpico que está muy bien conceptualizado en el mundo”, añade.

    Dice De Caria que si bien hay gente que se está interesando en algunos lugares del interior, “por ahora son los que estamos acá”. “Empecé con un alumno hace un par de años, y por el tema de la movilidad, ya que no es tan fácil que ellos se puedan acercar, decidí ir a buscarlos. Al principio de este año se dio esto de APRI y gané dos alumnos más. Enzo y Joel que hacen espada y Julio que hace florete”, cuenta.

    Igual que el deporte convencional

    El profesor explica que con relación al deporte convencional, este tipo de esgrima tiene adaptaciones, pero las armas, los elementos de protección y la reglamentación es exactamente igual. “Lo que cambia es que ellos tienen unas plataformas, que se hacen también acá en los talleres de APRI, donde fijan las sillas de ruedas y no tienen desplazamientos. Sí lo tienen a nivel de tronco. Es todo brazo, muñeca, mucha velocidad de coordinación y el ir y venir del tronco”, relata.

    De Caria va dos veces por semana a APRI, pero los jóvenes trabajan el resto de los días en la parte física. Julio es “locatario” porque ya estaba en APRI, Joel vino un poco después, y el profesor ya conocía a Enzo. “Comenzamos a practicar y ya competimos por primera vez en Montevideo, en un torneo que organizamos. La idea es que se sume alguno más y seguir compitiendo. En este torneo fueron argentinos los que vinieron a apoyarnos y salió algo muy lindo, quedaron muy entusiasmados”, recuerda.

    Hacia un Juego Olímpico

    “Lo mío es competitivo, y así como un futbolista sueña con jugar un Mundial de fútbol, cualquier atleta sueña con llegar a un Juego Olímpico. En este caso, es un Paralímpico y mi objetivo es llegar a uno con alguno de ellos. Si se logra eso, estoy colmado; y atrás de eso viene todo lo demás, que es un deporte, que es una actividad recreativa que los motiva a hacer otras cosas… eso va de la mano de lo otro. La meta es alta probablemente, pero es el camino lo que importa. La mira es Río y cuatro años más tarde será Corea, o sea que siempre habrá una meta”, dice De Caria.

    Esgrima para ciegos

    De Caria tiene el programa de esgrima para ciegos, algo que dice “es una adaptación total”. “Adapto la esgrima a la pista donde ellos se desplazan”, explica, en tanto añade que en Uruguay y Sudamérica es el único que lo hace, aunque ahora está parado. Si bien no es un deporte paralímpico, el profesor recalca que “nació como algo rehabilitador en si mismo”. Según menciona, le implicó “un reto diferente” porque en lo convencional está acostumbrado a mostrar o demostrar. “Siempre me baso en decir ‘hagan esto’, lo muestro y lo reproducen. Con ciegos es todo hablado, el “esto” significa que tu pie derecho apunte a las doce y el otro pie a las nueve y las rodillas flexionadas”, especifica. No obstante, recalca que “tiene mucho en común con el bastón blanco y eso fue lo que le dio la pauta de que se podía hacer”. De Caria empezó a dar las clases en el Instituto Cachón, pero después dejaron. “En estos momentos no tengo lugar físico para darles clase, pero bueno seguramente encontraremos un lugar en algún momento para reengancharnos”, aclara.

    Por Francisco Connio

    Fuente: http://www.republica.com.uy/los-mosqueteros-del-esfuerzo/479164/

     

  • Con la esgrima para no videntes construimos puentes entre Uruguay y Suecia

    Con la esgrima para no videntes construimos puentes entre Uruguay y Suecia

    El proyecto Esgrima para no videntes/personas con baja visión es una buena práctica de Uruguay que hemos traído a Suecia. Ahora hemos recibido la visita de Franco De Caria, el técnico deportivo y representante de la asociación civil uruguaya Esgrima sin límites, que es quien desde hace cuatro años enseña esgrima a los no videntes uruguayos.

    Franco nos cuenta que esta experiencia se inició en Uruguay en un centro estatal de rehabilitación, pero que, pasado el período inicial, y por problemas de horarios, pasó el proyecto a la organización civil que está a su cargo, Esgrima sin límites. El tipo de esgrima que desarrollan es convencional, pero orientada a los no videntes, también a personas en silla de ruedas. La idea llegó a Uruguay junto con una mujer que había trabajado en un centro de rehabilitación de Estados Unidos, la técnica que se aplica es una técnica de Orientación y Movilidad.

    La esgrima para no videntes y personas de baja visión se práctica en Uruguay desde 2010. Franco señala que “éste sigue siendo un programa único en Uruguay y, creo yo, en América Latina. No hay otro país que, al menos, lo haya dado a conocer. Existe solo en Montevideo. La esgrima no es un deporte popular y no hay muchos técnicos, tampoco muchos técnicos que puedan enseñarla para no videntes. Sólo yo, pero la idea está de tentar a algún otro profesor de educación física para que aprenda y así que llegue a otros lugares.”

    Cuando lo preguntamos a qué se refiere al decir que la esgrima no es un deporte popular nos aclara que no es un deporte oficial a nivel de federación internacional y que tampoco es un deporte paraolímpico. Pero, se ha integrado a la esgrima en lo que es rehabilitación ya que cumple una función importante en lo que hace a la rehabilitación y la reinserción de los no videntes a la sociedad.

    Franco aclara que la esgrima tiene mucho de lo que se conoce como Orientación y Movilidad porque tiene mucho de eso. Contribuye a que la persona no vidente pueda ubicarse en el espacio, saber dónde está parado y cómo está parado.

    “Cuando empezamos yo sabía de esgrima, pero no de esgrima para no videntes, así que se comenzó como una experiencia piloto y fuimos avanzando en base a los feedback de los participantes. Para mí es un deporte excelente para los no videntes porque realmente los ayuda. Tiene dos partes, la parte social, que los ayuda, los integra y los divierte, y la parte de rehabilitación. Ellos manejan la espada como si fuera el bastón blanco. Tanto la espada como el bastón blanco es como si fuera una extensión del brazo.”

    “No hay diferencia entre la esgrima para no videntes y la convencional, salvo que de las tres armas convencionales se utiliza sólo la espada en el primer caso. Lo que hay que adaptar es cómo dar la clase, cómo enseñar la esgrima. No se puede demostrar nada, todo tiene que ser mucho más hablado, hay que hacer uso de la sensibilidad, preguntar que sienten, hacer uso de su propia visualización.”

    “Entre los participantes hay algunos que tienen baja visión, pero ellos se tapan los ojos. El único que ve en la clase soy yo. Hay que diferenciar entre el no vidente que ha nacido ciego y el que pierde la vista. Se nota en el físico, en la postura, en la coordinación de los movimientos, en el tono muscular. En el primer caso tiene una postura más floja salvo que se lo haya incentivado desde pequeño. No saben, por ejemplo, lo que es correr y hay que explicarle los movimientos, esa es tu labor como profesor. Definitivamente, como rehabilitación ayuda porque ayuda a conocer el propio cuerpo, a posicionarse.”

    Por lo tanto, la esgrima cumple una función en lo que hace a la rehabilitación física, pero, según Franco, aporta además a una rehabilitación social. “La esgrima no sólo contribuye a que los no videntes se diviertan, sino que les da seguridad e independencia, los ayuda a reinsertarse. Ellos conversan, socializan y, por eso, se trata de una rehabilitación social. El perder la vista te deprime, te enoja y al practicar un deporte de lucha, como la esgrima, logras sacar esa parte agresiva. Todo en un ambiente seguro y controlado.”