Categoría: Sala de Maestros

  • Sala de Maestros… Carol Cruz Rodríguez (COL)

    Sala de Maestros… Carol Cruz Rodríguez (COL)

    Comparte sus oficios de catedrática universitaria con los de entrenadora de las tres armas de esgrima, deporte que se convirtió en su pasión desde los 14 años, cuando inició como atleta.

    En esta oportunidad, en nuestra «Sala de Maestros…» recibimos a la colombiana Carol Cruz Rodríguez, integrante del cuerpo técnico de la Selección Nacional de Colombia en la categoría Cadete y Juvenil y del Equipo de Esgrima del Departamento de Tolima.

    Cruz Rodríguez fue atleta durante alrededor de 11 años, tiempo que le sirvió para formar parte del Equipo Nacional durante las categorías juveniles, sin embargo su vocación por la enseñanza, la llevaron a dejar las pistas a temprana edad e iniciar su carrera como formadora.

    «Desde joven me gustaba mucho poder enseñar. Cuando estábamos en el Departamento de Tolima, en el año 1999, el maestro que nos entrenaba se tenía que ir del país, pero antes quería dejar monitores que evitaran que se acabara la esgrima en el departamento, por lo que decidí comenzar con esta función», recuerda Carol, quien es madre del medallista suramericano, Samuel Gualtero Cruz.

    La  colombiana comenzó su formación como entrenadora en Francia, donde realizó la primera temporada del Curso de Maestro de Armas. Luego se ha dedicado a cursar las diferentes inducciones impartidas por la Confederación Panamericana de Esgrima (CPE) y en la actualidad participa en la profesionalización de Maestros de Armas que dicta la Federación Chilena de Esgrima (FECHE).

    TW: ¿Cuándo comienzas como entrenadora?

    CC: Hasta el 2001 estuve como atleta y entrenadora pero desde el 2002 comencé en el departamento de Tolima como entrenadora exclusivamente. Inicié con las categorías infantiles y desde el 2004 comencé como entrenadora de la Selección del Departamento.

    TW: ¿Cómo fue ese cambio de atleta a entrenadora?

    CC: Nada fácil. Realmente con los niños no hay problema pero con los mayores había que ganarse el respeto, el cual lo fui obteniendo con los resultados.

    Tomar la decisión de no volver a tirar como atleta, la cual tomé por el mismo respeto a los deportistas, fue muy difícil y sobre todo porque era muy joven para el momento.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    CC: Hay cierta ventaja porque mi hijo -Samuel Gualtero Cruz- es esgrimista, de hecho ha sido campeón suramericano, y me permite de cierta manera pasar más tiempo con él.

    Mi hijo prácticamente nació en las pitas, siempre ha viajado conmigo, entonces no ha existido esa dificultad.

    TW: ¿Cómo es la relación al momento de pasar de ser madre a entrenadora o viceversa?

    CC: Nosotros hemos tratado de diferenciar el espacio de la sala de entrenamiento y el espacio de la casa. Obviamente en la casa se habla de esgrima, pero las charlas con Samuel son interesantes y ricas, pero en la sala de esgrima evitamos llevar las cosas de la casa, a veces es inevitable pero tratamos de hacerlo.

    Cuando estamos en la clase y somos padres, queremos exigirles más, pero tratamos de conservar mucho eso. Samuel siempre ha sido muy independiente, de hecho en la sala muchos se ríen porque lo molesto como a todos, le exijo como a todos y la verdad es que no tenemos dificultades trascendentales.

    TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres y representantes del atleta?

    CC: A veces no es nada fácil la relación con los padre de familia, porque ellos quieren ser entrenadores, pero en términos generales ha sido muy bonito en nuestra Liga la relación con los padres, porque ellos creen en el proceso, porque estamos formando no solo medallistas, si no, educando a los chicos.

    Hay un respeto y un valor por parte de todos los padres y representantes.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    CC: La esgrima es la vida de los jóvenes. Es su estilo de vida. para muchos se convierte en parte del proceso de su formación, de socialización, de desarrollo ético y moral.

    TW: ¿Qué es lo más apasionante de su función?

    CC: Todo el entrenamiento. Poder compartir y vivir con ellos – atletas- sus ganas, sus dolencias, sus frustraciones y sus victorias.

    A veces la gente cree que lo más importante es la competencia, para mi no, para mi es lo que se vive en el entrenamiento. La competencia es solo el resultado de todo lo que hacemos en un entrenamiento.

    TW: ¿Cuál ha sido su momento más memorable dentro de la esgrima?

    CC: Han sido muchos. Uno de estos fueron los Juegos Nacionales del 2015 cuando en el sable masculino individual conseguimos medalla con Yesmar Godoy. Fue muy bonito, además que ese año habíamos tenido el fallecimiento de un deportista muy importante para nosotros y todo fue dedicado a él.

    Otro momento fue cuando mi hijo -Samuel Gualtero- ganó medalla Suraméricana. Fue algo significativo porque no lo pude acompañar porque estaba delicada de salud, pero al ganar, me llamó por teléfono y de verdad que fue algo muy satisfactorio.

    TW: ¿Qué hace a la esgrima un deporte más atractivo en comparación con otros?

    CC: Su cantidad de variantes. Su posibilidad de concentración, de desarrollo técnico y de inteligencia. Somos el deporte con mayor número de variantes en juego, a diferencia de todos los deportes.

    La esgrima no tiene solo desarrollo técnico y psicológico, si no también físico, porque cada vez es más exigente.

    TW: ¿Cuál ha sido el mayor logro durante su rol como entrenadora?

    CC: Los resultados internacionales de mis atletas, como en el Campeonato Suramericano del 2017, donde Samuel – Gualtero- obtuvo medalla de bronce. De los equipos que estaba dirigiendo en ese evento a pesar de no ser mis atletas, María de los Ángeles Jaramillo obtuvo bronce, entre otros espadistas.

    El año pasado -2018- Samuel obtuvo medalla de oro y Juanita Gualtero logró bronce. En las Copas del Mundo de El Salvador, obtuvimos durante dos años consecutivo medallas de bronce con Michael Lozano y un año con Arthur Pinilla medalla de bronce.

    Así como con ellos, otros logros más con Julio Montoya y Camilo Rengifo, que son el resultado del trabajo y esfuerzo de los atletas.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenadora?

    Tener la oportunidad de ir a unos Juegos Olímpicos. Creo que es algo que todos los entrenadores deseamos.

    «La esgrima definitivamente es un deporte que da miles de oportunidades en todos los sentidos. Da crecimiento como persona, desarrollo físico y crecimiento social». C. Cruz.

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Ernesto Ramírez Valladares (ESA)

    Sala de Maestros… Ernesto Ramírez Valladares (ESA)

    La convicción por transformar a las personas a través de la esgrima y la necesidad de trabajar para el sustento de su familia, lo llevaron a compartir  desde temprana edad, sus funciones de atleta, con la de entrenador, brindando sus conocimientos a los jóvenes que se inician en la disciplina.

    ToucheWorld recibe en esta ocasión en su “Sala de Maestros…” al entrenador Ernesto Ramírez Valladares, quien ha dedicado 31 años de su vida a la esgrima salvadoreña, específicamente en La Campiña, ubicada a un kilómetro de la Colonia Valladares, donde funciona la humilde escuela que lleva el nombre Club San Pedro y de la que han salido campeones nacionales y medallistas centroamericanos.

    Ramírez Valladares fue atleta durante 21 años, presidió la Federación Salvadoreña de Esgrima y ahora usa sus conocimientos sobre las pedanas para la formación de destacados esgrimistas, pero sobre todo, para la transformación de buenas personas.

    “El Club San Pedro es más que todo un proyecto educativo. Acá utilizo la esgrima como una herramienta para enseñarles a los jóvenes y niños, que todo en la vida se gana. Además de motivarlos para que busquen su desarrollo personal y sean hombres de bien para el beneficio de la sociedad y el país”, destaca Ernesto, sobre la labor que ejerce en la escuela desde hace nueve años.   

    Ramírez Valladares inició en la esgrima a los 18 años de edad, mientras estudiaba secundaria, donde logró ser campeón estudiantil, mientras que en el deporte del alto rendimiento, fue miembro durante 23 años del equipo nacional y entre sus éxitos, destaca el haber sido campeón Centroamericano.

    TW: ¿Cuándo decide ser entrenador?

    ER: Desde un principio yo comencé a darle clase a los jovencitos por la necesidad que tenía de trabajar, ya que me casé a los 22 años y llegó mi primer hijo, entonces tenía que hacer algo, por lo que empecé a dar clase en el instituto donde estudié.

    Luego me pagaron algunos cursos de maestros europeos, y así me fui desarrollando como entrenador en diferentes partes.

    TW: De entrenador a federativo, ¿Por qué ese cambio?

    ER: Durante mis primeras experiencias como entrenador, yo entendí que podía aportar más y cambiar la esgrima en El Salvador desde la federación, porque veía que los federativos que estaban en ese momento, lo eran solo por serlo, por estar ahí, pero no tenían proyección ni planes para fortalecer la esgrima, por lo que decidí ser federativo.

    Llegué a la presidencia de la Federación Salvadoreña de Esgrima, pero lamentablemente los entrenadores no entendieron que tenían que trabajar duro para obtener grandes resultados, no había sacrificio, entonces yo entendí que sin sacrificio, no podía haber éxito, por lo que regresé a mi pueblo a dar clases de esgrima.

    TW: ¿Actualmente, donde ejerce sus funciones como entrenador?

    ER: Actualmente soy el entrenador del Club San Pedro. Soy el guía de los muchachos.

    Allí entrenamos, aprendemos y disfrutamos de la esgrima de lunes a domingo.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    ER: He tenido una gran ventaja, porque mis hijos son esgrimistas y mi esposa ha visto los beneficios que da este deporte, por lo que ellos han entendido el tiempo que paso dando clases de esgrima.

    Han entendido tanto y me apoyan tanto, que actualmente paso cuatros días en El Campo – la escuela- dando clases y tres días en casa con mi familia.

    Ellos entienden el sueño que yo tengo.

    TW: ¿Como entrenador, cuál ha sido su momento más memorable dentro de la esgrima?

    ER: Creo que la satisfacción para cualquier entrenador es que un alumno gane una competencia importante, pero eso es efímero, para mí la satisfacción más grande es cambiar a una persona en su forma de pensar y que esa persona se desarrolle y triunfe en la vida.

    Una satisfacción grande es ver que un alumno se gradúe de una universidad, creo que eso es una satisfacción igual o mejor que verlo ganar una medalla.

    TW: ¿Un atleta al que haya formado que considere especial?

    ER: Hay varios. Hay un chico de 11 años de nombre Alexis Molina, que ya ganó medalla panamericana, es doble campeón Centroamericano y actual campeón nacional y lo quiero mucho porque es bien educado, bien entendido y no da problema.

    También está Krissya Molina, ella es hermana de Alexis y también es campeona nacional. Ella actualmente me está ayudando con las clases. Es una persona muy buena desde que comenzó a entrenar conmigo y ahora sigue su sueño que es el de ser maestra de esgrima.

    Ricardo Peña es otro de mis alumnos que considero especial. Actualmente estudia sexto año de odontología, y también es muy educado en todo el sentido de la palabra, además de tener buenas cualidades como esgrimista.

    TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres y representantes del atleta?

    ER: Para ser un buen atleta, en principio debe haber sincronizaciones entre alumnos-profesor y padre, porque si el padre apoya a su hijo, el hijo se desarrolla fácilmente. Así que yo como entrenador, me tengo que ganar la confianza tanto del hijo como del padre, siendo amigo, e incluso soy consejero de familia.

    Así que en definitiva debe haber buena relación y comunicación del entrenador con los padres, a fin de lograr la mejor formación y educación del alumno.

    TW: ¿Qué es lo más apasionante de su función como entrenador?

    ER: Lo que más me apasiona es poder guiarles en la vida, porque la mayoría de los alumnos que he tenido, no se han criado con los padres, así que soy su entrenador, amigo e incluso hasta padre, porque muchos me consideran así.

    TW: ¿Cuál ha sido el mayor logro durante su rol como entrenador?

    ER: Transformarlos en personas de bien.

    Alejarlos de la delincuencia y la vagancia, para transformarlos en personas útiles, respetuosas, inteligentes y de bien.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenador?

    ER: Tener alumnos que le den medallas importante al país y que la gente sepa que salió de la nada y que de la nada llegó lejos.

    El otro sueño que tengo es que cuando yo muera, el proyecto continúe y por eso estoy preparando a los que me van a sustituir, así como estoy pensando en construir una sala en un terreno de mi propiedad para que cuando yo ya no esté, la sala de esgrima diga ‘es del pueblo’.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    ER: Que no se rinda y que aprenda a ganar. El esgrimista debe borrar de su vocabulario las palabras ‘no puedo’.

     

    La esgrima transformó mi forma de pensar y de ser, además que me permitió conocer a mi esposa y me dio de comer cuando yo necesitaba.

    E. Ramírez Valladares.

     

     

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Gregory Massialas (USA)

    Sala de Maestros… Gregory Massialas (USA)

    En esta oportunidad TouchéWorld recibe en su “Sala de Maestros…” a Gregory “Greg” Massialas, un entrenador comprometido con la filosofía de sacar al campeón que existe dentro de los jóvenes y su espíritu de excelencia, tal como rezan los objetivos de la Fundación Massialas (MTEAM), la cual fundó hace alrededor de 20 años.

     “Greg” Massialas, Maestro de Florete nacido en Grecia, pero radicado en Estados Unidos desde los 10 años, país que representa con orgullo desde 1971, cuando participó por vez primera en un Campeonato del Mundo categoría Junior, y del que actualmente es Entrenador Nacional.

    Padre y entrenador de dos hijos medallistas olímpicos, Alexander Massialas – juvenil y adulto- y una promesa de la esgrima estadounidense femenina, Sabrina Massialas –medallista olímpica juvenil-; Gregory ha cumplido con su deseo de formar campeones, resultados que se reflejan con las más de 40 medallas obtenidas en Campeonatos del Mundo y medallas olímpicas, tanto en juvenil como adulto, cortesía de los atletas de la Fundación Massialas (MTEAM).

    El programa de la Fundación Massialas (MTEAM), “Casa de olímpicos, NCAA y campeones del mundo”, como la hace llamar su fundador, es una escuela especializada en el arma de florete, en la que los esgrimistas de MTEAM compiten en los niveles nacional e internacional más altos y se llevan a casa más medallas de oro nacionales que cualquier otro programa similar de Estados Unidos.

    Y es que pese haber sido olímpico en tres oportunidades y ganador de cuatro medallas panamericanas como atleta, su mayor aporte a la esgrima estadounidense ha sido su enseñanza y formación, que son palpables con hechos, como por ejemplo el haber llevado tanto a su hijo Alexander como a Gerek Meinhardt al puesto número uno del Ranking Mundial de Florete Masculino.

    Asimismo, dirigió al Equipo Masculino de Estados Unidos de Florete que ganó la primera medalla de plata en la historia de la esgrima estadounidense en un Campeonato del Mundo categoría Senior y más adelante logró bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el mismo con el que se ubicó en el primero lugar en la clasificación mundial por conjunto.

    Todo un entrenador exitoso de alto nivel, que no deja de soñar y se ha trazado como meta, conseguir la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos y que en esta oportunidad recibimos en nuestra “Sala de Maestros…”  para conocer más de de sus experiencias, logros, planes, proyectos y objetivos.

    TW: ¿Cómo fue su inicio en la esgrima?                                                             

    GM: Yo solía ser un nadador competitivo cuando era joven. Practicaba varios deportes, sin embargo en el primer verano que tuve en Estados Unidos, tomé clases de esgrima y fue el deporte que me atrapó.

    Pasaron varios años y no tenía a donde ir a entrenar, entonces  me recomendaron ingresar a un club de adultos dirigido por voluntarios universitarios donde poco a poco fui mejorando en las técnicas, hasta que afortunadamente logré participar en mi primer campeonato del Mundo categoría Junior en el año 71.

     Allí conocí a un entrenador de la selección nacional que me sugirió ir a entrenar todos los días a una hora  de distancia, además de nadar en el colegio y todo lo demás y así lo hice.

    TW: ¿Cómo se da el cambio de atleta a entrenador?

    GM: Fue algo como un golpe de suerte, que debo agradecer a mi esposa por eso.

    Cuando me retiré, luego de haber participado en las Olimpíadas, viajaba mucho por los campeonatos mundiales en Estados Unidos, debido a que en ese tiempo trabajaba con una empresa de publicidad.

     Pero mi esposa siempre me insistía y me decía que debía entrenar a los jóvenes: ‘tú deberías comenzar un programa porque sabes tanto de esgrima que tú puedes hacer la diferencia. Realmente sus palabras fueron como un ‘puedes hacer historia’.

    TW: ¿Actualmente, donde ejerce sus funciones como entrenador?

    GM: Vivo en San Francisco, donde funciona mi programa  –Fundación Massialas (MTEAM)- que comencé hace unos 20 años y del que soy entrenador, por lo que ahora me toca viajar mucho por todo el mundo, pero está bien.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    GM: Soy afortunado ahora, Alexander – Massialas – se acaba de graduar de la Universidad de Stanford. Él tiene su propia vida, pero vive en un apartamento ubicado al lado de nuestra casa y podemos verlo todo el tiempo.

    Mi hija –Sabrina Massialas- está estudiando en la Universidad Notre Dame, en un año termina y estará regresando. A ella la vemos con seguridad durante las vacaciones.

    Por ello puedo decir que he sido afortunado, además que mis dos hijos practican la esgrima, así que viajaba siempre con uno o con el otro. Eso nos ha mantenido como familia.

    TW: ¿Como entrenador de esgrima, que es lo que más disfruta?

    GM: Lo que más me gusta de este gran deporte es que te enseña destrezas personales que son en sí, destrezas para la vida. En estos últimos 17 o 18 años he visto el progreso que han tenido los alumnos. Algunos eran tímidos y hoy en día son personas exitosas, y creo que la esgrima tuvo mucho que ver en esto.

     Por supuesto, nos sentimos muy felices que nuestros atletas hayan ganado más de 40 medallas en campeonatos mundiales, además, en los últimos 8 años hemos obtenido medallas en las Olimpiadas y eso para nosotros es algo maravilloso, porque vemos como influenciamos de manera positiva en nuestros muchachos.

    TW: Sabemos que usted es un padre-entrenador. ¿Cómo se siente entrenar a sus propios hijos?

    GM: Mucha gente dijo que no se podía ser padre-entrenador. Dije, bueno, pero fui muy afortunado porque la esgrima era mi pasión, entonces cuando comencé como entrenador de esgrima, mis hijos eran muy pequeños, creo que mi hija no había nacido aún. Mi hijo tenía 3 años.

     Entonces comencé el programa antes de que ellos se involucraran en la esgrima. Nunca traté a mis hijos con favores especiales, ellos tienen que hacer lo que hace cualquiera de los alumnos. Creo que esto es muy importante, porque he visto muchos entrenadores que ayudan a sus hijos dándoles ayuda extra o especial y lo que realmente logras es que se sientan que deben ganar por el nombre que llevan.

     Pienso que mis dos hijos lo hacen porque les gusta lo que hacen y tienen éxito por lo que tienen dentro de sí, por supuesto, se les enseña destrezas, técnicas y mi equipo de entrenadores es maravilloso.

    TW: ¿Qué diferencia hay entre entrenar a tu hija Sabrina, como chica, y entrenar a Alexander, un muchacho?

    GM: La verdad es que es muy diferente. Con el muchacho es más directo todo, mientras que con ella es distinto, pero si es importante hacer esa separación de padre y entrenador.

    Cuando estoy en la pista de esgrima soy el entrenador y trato de hacérselos entender claramente, pero fuera soy el padre, entonces todo esto ayuda en esta situación.

    Definitivamente entrenar a chicas representa un mayor desafío para nosotros pero es muy gratificante cuando ves como ganan y es un sentimiento más exuberante.

    TW: ¿Que posibilidad habría de que algunos atletas latinoamericanos se entrenen en su Fundación en San Francisco?

    GM: Nosotros hemos tenido esgrimistas de diferentes partes del mundo, de Argentina, Chile, México, China, como también de Italia y de otros lugares, que han venido por periodos de tiempo y se han quedado con nosotros haciendo diferentes cosas.

     Creo que uno de los problemas es que San Francisco es una ciudad muy costosa, por ejemplo en vivienda es la ciudad más costosa en los Estados Unidos, sin embargo hemos tenido gente de Tailandia, Hong Kong y de otras partes de los Estados Unidos también.

     TW: Desde su punto de vista, ¿Cómo ve el crecimiento de la esgrima en el continente americano?

    GM: La realidad es que desde que comencé hace muchos años, y desde que participé por primera vez en los Juegos Panamericanos en Puerto Rico en 1979, he visto década tras década un gran crecimiento, sobre todo en los últimos 10 – 15 años.

     Venezuela ha tenido siempre un programa muy bueno, Argentina ha tenido un programa que ha sido bastante sólido. México por supuesto, Canadá y los Estados Unidos también. Igualmente vemos como la esgrima se ha expandido a países como Perú, Chile, Colombia, entre otros.

    Creo que ha habido un gran cambio, la gente está entendiendo este deporte un poco más y creo que el internet, tienen mucho que ver con esto.

    TW: ¿Cuáles son sus expectativas para Tokio 2020?

    GM: Yo quiero ganar medallas de oro. En nuestro programa nos hemos trazado un plan de técnicas que están enfocadas hacia ese objetivo. Hemos estado trabajando duro en eso.

    Pienso que Tokyo 2020 representa para nosotros una conquista de medallas de oro tanto para el equipo de los Estados Unidos como para nuestra Fundación en San Francisco.

    TW: Desde su perspectiva como entrenador ¿cómo ve al Continente en Tokio 2020?

    GM: Estamos viendo países que han tenido éxito, en la época cuando yo competía Cuba era muy fuerte, eran campeones mundiales. Venezuela tiene un buen programa, México está muy fuerte ahora.

     Lo que me gusta del Continente, es que están surgiendo otros países con buenos resultados, no solo los Estados Unidos. Tenemos a Argentina y también a Canadá. Lo bueno que está pasando es que hay muchas competencias, entonces mientras mas personas compitan mas posibilidades tenemos de ganar, y eso es bueno para todos.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    GM: Lo primero que veo es que te tiene que gustar lo que  haces. Si te gusta la esgrima, entonces te tienes que esforzar para obtener buenos resultados.

    Pienso que si lo haces porque eso es lo que quieren tus padres o porque piensas que es algo que te ayudará de alguna manera, entonces no creo que seas muy exitoso, porque hay muchos momentos difíciles y durante esos tiempos difíciles tienes que saber lo que deseas y así tendrás una oportunidad de hacerlo bien.

    Otra cosa que recomiendo es que comiencen a practicar esgrima desde joven para así poder crecer y hacer progresos.

    “Nuestro objetivo principal es Tokio 2020 donde queremos ganar medallas de oro. En nuestro programa nos hemos trazado un plan de técnicas que están enfocadas hacia ese objetivo”.

    G. Massialas

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Flavio Della Cella (URU)

    Sala de Maestros… Flavio Della Cella (URU)

    Un problema en la espalda lo llevó a practicar la esgrima, disciplina de la que ahora vive y disfruta como Maestro de las tres armas, después de una destacada carrera de 23 años como atleta. En esta ocasión, en TouchéWorld recibimos en nuestra “Sala de Maestros…” al entrenador y profesor uruguayo, Flavio Alejandro Della Cella Pérez.

    Aprendiz del reconocido Maestro Cándido Domínguez y poseedor del récord de más representaciones internacionales para un esgrimista uruguayo, el Maestro Flavio Alejandro Della Cella Pérez es uno de los actuales promotores e impulsores de la esgrima en su país.

    Inició en la esgrima a los 13 años, por recomendaciones médicas debido a un problema en su espalda. Desde entonces vivió una sobresaliente carrera en la que destaca su participación en Campeonatos Suramericanos, Panamericanos, Preolímpicos, Copas del Mundos, Campeonatos Mundiales, Juegos Suramericanos y Juegos Panamericanos. “Fueron más de 70 representaciones a nivel internacional. Fui a todos menos a unos Juegos Olímpicos, durante una carrera que tuve desde principios de los años 80 hasta el 2004 cuando un accidente me obligó a retirarme”, recuerda el maestro.

    Su pasión por el deporte le abrió diferentes oportunidades, entre ellas, el estudiar en el extranjero, luego que consiguiera una beca por el gobierno alemán para formarse en la ciudad de Leipzig, en Educación Física y Ciencias del Deporte. “Allí egresé en el año de 1991 como Entrenador de Alto Rendimiento”.

    Desde entonces, Flavio Alejandro comenzó a combinar su amor por la esgrima con la educación, pues, compartía sus días de atletas con el de entrenador.  “Todo fue naturalmente. Cuando regresé de Alemania entre el año 91 y 92, comencé a ayudar a mi maestro junto a otro compañero, trabajando con los más jóvenes, pero sin dejar mi preparación como competidor”, dice, recordando sus inicios como entrenador.

    Cinco año más tarde, para el año de 1997, llegó el retiro del Maestro Cándido Domínguez, por lo que Della Cella junto a su compañero, asumen la coordinación de la Sala de Armas, mientras que para el año 2000 obtuvo la Maestría en las tres armas en Nivel III, luego que la Escuela Panamericana de Maestros, avalada por la Federación Internacional de Esgrima (FIE), impartiera estudios durante dos años en Uruguay.

    “Para esa fecha –año 2000- aunque seguía tirando, ya era un poco menos, porque el ser maestro quita mucho tiempo como para también ser competidor. Es así como cuatro años más tarde tomé la decisión de retirarme por completo como atleta, además que había tenido un accidente que me obligó a estar convaleciente por varios meses”, recuerda el Maestro Flavio sobre su retiro como atleta activo.

    TW: ¿Cómo fue el cambio de atleta a entrenador?

    FD: Fue casi natural, pero no deja de ser traumático porque el competir es lo que más se disfruta, por eso me llevó un tiempo desligarme del tema de ser atleta, hasta que ya no fue posible.

    TW: ¿Actualmente, donde ejerce sus funciones como entrenador?

    FD: Ahora trabajo en tres lugares. Tengo mi propia Sala de Esgrima que se llama M. C. D., también trabajo con la Fuerza Aérea, donde estoy a cargo del Plantel de Competición de la Escuela Militar Aeronáutica y el tercer trabajo es en la Escuela Multidisciplinaria de Artes Dramáticos, donde me encargo de la cátedra de esgrima y combate escénico.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    FD: En realidad a la familia le dedico poco tiempo –entre risas-. Me ayuda el hecho de que soy soltero y no tengo hijos. Entonces eso me permite libertad de movimiento, porque mis jornadas son extensas.

    Pero los fines de semana cuando no hay torneos, aprovecho de cenar y compartir con mi hermana y mis sobrinos, que son mi familia.

    TW: ¿Cómo entrenador, cuál ha sido su momento más memorable dentro de la esgrima?

    FD: Hay muchos. A veces no solo vinculados a los resultados, pero creo que uno de los mejores momentos fue cuando logramos colocar un equipo masculino en la Copa del Mundo de Espada de Buenos Aires en el año 2015.

    Allí estuvimos en individual y equipo y  los cuatros tiradores eran de mi sala. Eso fue algo memorable y satisfactorio para mí.

     TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres y representantes del atleta?

    FD: En nuestra sala tenemos pocos niños, la mayoría son adultos pero la sala es una sala de puertas abiertas, si los padres tienen algún inconveniente e inconformidad, pueden decírmelo abiertamente.

    Vivimos en un ambiente de colaboración. Nunca hago un planteo o un proyecto sin involucrar a los padres. Los padres tienen que estar involucrados en lo que es el apoyo, no en la opinión técnica pero si en los proyecto e ideas, para poder concretarlos.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    FD: En mi caso, me cambió la vida. Si lo observo con mis alumnos, creo que hay un antes y un después de practicar esgrima, porque con la esgrima fortalecen carácter, fortalecen voluntad, los motiva, les da alegrías. Siempre he creído que un niño motivado, es un niño feliz.

    Con la esgrima se logra una mejora global en el comportamiento y ánimo del que lo practica, porque ésta es una disciplina que no tiene contraindicaciones para ninguna edad, porque lo que provee es una gran satisfacción personal.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenador?

    FD: Mi mayor sueño es clasificar un atleta a unos Juegos Olímpicos. Ese es mi principal objetivo y aunque reconozco que es algo difícil para nuestro país, es un objetivo a largo plazo que no veo imposible.

    Una muestra de que se pueden cumplir los sueños es Rubén Limardo. Antes veíamos casi imposible ganar unas olimpiadas, ahora sabemos que todo es posible e incluso lo vemos más cerca.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    FD: Primero que tiene que dedicarse y tener fundamentalmente paciencia, perseverancia y constancia.

    También le diría que no es una disciplina sencilla, pero que te da un éxito más allá de ganar un campeonato, el éxito de sentirte bien contigo mismo, el cual te permite aplicarlo en la vida diaria.

    “La esgrima dejó de ser un juego y se convirtió en mi profesión, la cual me permite vivir de lo que disfruto” F. Della Cella.  

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros…  Lucas Saucedo (ARG)

    Sala de Maestros… Lucas Saucedo (ARG)

    Convencido desde niño que su pasión era la enseñanza y manteniendo un legado familiar, al formar y educar jóvenes sobre las pedanas, en esta oportunidad TouchéWorld recibe en su “Sala de Maestros…”, al argentino Lucas Guillermo Saucedo, quien asegura haber hecho de su trabajo, una pasión.

    Saucedo, ascendente de una familia de esgrimistas, ha seguido los pasos de su abuelo Raúl Saucedo y su padre Guillermo Saucedo, quienes fueron atletas olímpicos y Maestros de la disciplina. “Desde joven ayudaba a mi papá en su club, trabajando con los más pequeños. Yo tenía 17 años y me encargaba de enseñarles las posiciones de guardia, saludo, los conceptos y reglamentos”, recuerda el ahora Maestro de sable.  

    Lucas inició en la esgrima a los 6 años de edad, con el arma de florete como todo niño, bajo los conocimientos y enseñanzas de su papá –Guillemo- y su tío Alberto Lanteri. “Es una tradición bastante arraigada en mi familia”, recalca, al recordar sus primeros desplazamientos sobre las pedanas.

    Saucedo se mantuvo como atleta hasta los 33 años de edad. Durante su carrera, participó en Campeonatos Panamericanos y Mundiales y perteneció a la selección argentina de esgrima en las categorías infantiles, cadetes y juveniles, además de la de mayores.

    Sin embargo, el argentino siempre tuvo claro sus aspiraciones.  “Siempre me gustó enseñar. Incluso creo que me gustaba más enseñar que ser atleta”.

    TW: ¿Cómo fue ese cambio de atleta a entrenador?

    LS: Desde pequeño siempre quise ser maestro de esgrima. Luego empecé a estudiar, estuve en Estados Unidos. Gracias a Dios tuve muy buenos maestros y a partir de ahí, dije que iba a tener mi propia sala de esgrima y es así como surge la Fundación Argentina de Esgrima.

    Yo siempre tuve claro cuál era mi pasión, que era enseñar esgrima. Entonces para mí, la vida en ese sentido fue fácil. Siempre quise ser maestro de esgrima, y fue así como encontré mi pasión.

    TW: ¿Actualmente, donde ejerce sus funciones como entrenador?

    LS: Soy Maestro de esgrima de la Fundación Argentina de Esgrima, además doy clase en la Universidad Nacional de Quilmes y soy el entrenador Nacional de la selección Argentina de esgrima.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    LS: He tenido la maravillosa fortuna de que mi pareja, es la ‘Flaca’ Belén Pérez Maurice, entonces tenemos la oportunidad de convivir, entrenar y viajar juntos, lo que hace más fácil las cosas, porque me imagino que los otros maestros que viajan tanto, deben tener un gran problema con sus esposas o parejas  –entre risas-.

    Además no tengo hijo por cuestiones de elección y entonces todo eso ha hecho más llevadera la relación con Belén –María Pérez Maurice-, porque también es apasionada con la esgrima y así que en definitiva, es bastante armónica la relación.

    TW: ¿Cuál ha sido tu momento más memorable como maestro de esgrima?

    LS: Tengo dos momentos memorables. El primero fue la medalla de oro conseguida por Belén – María Pérez Maurice- en el Panamericano de Costa Rica 2014, donde le ganó a Ibtihaj Muhammad de Estados Unidos en semifinales y en la final a la leyenda del sable que es Mariel Zagunis, también de Estados Unidos.

    Ganarle a ambas, era algo casi que imposible porque estaban entre las primeras del mundo. En esa ocasión hablé con Belén – María Pérez Maurice- y le dije que todos los grandes han perdido alguna vez. Tú tienes que estar en tu máximo para aprovechar el chance que te van a dar, porque seguro que te lo van a dar y bueno, ella hizo las cosas bien y ganó la medalla histórica para Argentina.

    El segundo momento memorable fue cuando clasificamos por primera vez a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Fue la primera vez que una esgrimista argentina se clasificaba a los juegos por ranking mundial. Estábamos los dos solitos en Moscú y por un punto le ganamos a la venezolana Alejandra Benítez. De verdad que fue un gran momento, que no sabíamos ni como celebrar.

    TW: ¿Uno o algunos atletas al que haya formado que considere especial?

    LS: Además de Belén – María Pérez Maurice-, a quien entreno desde los 13 años y ha sido olímpica y campeona Panamericana, hay atletas de quienes he sido más entrenador que maestro, pero que aprecio mucho como Pascual Di Tella, Stefano Lucchetti, entre otros. Hay varios que he sido más entrenador que maestro, pero estos son los más preponderantes.

    TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres y representantes del atleta?

    LS: Con los padres en general es bastante armónica si les explica todo de antemano. Si las reglas  son claras y le trazas un objetivo acorde a lo que ellos pueden dar, es buena.

    Pero hay unos padres que a veces quieren que sus hijos ganen ya. Siempre digo que es importante que ganen, porque para eso se entrena, pero en definitiva es más importante que el chico aprenda esgrima, los códigos, la educación del esgrimista y que vaya ganando a partir de la madurez.

    Eso es un error que cometemos en el continente, que cuando tenemos un chico con condiciones, queremos hacerlo ganar ya y todavía el chico no está en condiciones de soportar presiones y el éxito de ganar.

    Lo mejor  que podemos hacer es llevarlo de a poco, por supuesto que gane, pero que el objetivo principal sea nutrir a la selección mayor y que siga haciendo esgrima a una edad donde son vulnerables.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    LS: Más de allá de los resultados, los viajes, las experiencias, los amigos, los triunfos, creo que es un combo de varias cosas que hacen que transcienda la esgrima a nuestros atletas.

    Me parece que la esgrima es un deporte que requiere educación. Siempre hago diferenciaciones entre la esgrima y el fútbol en mi país, el cual está muy mal visto porque no se respetan las reglas, no se respeta el árbitro.

    Creo que lo mejor que les puede dar la esgrima a los chicos, es que aprendan a respetar las reglas, los maestros, los rivales. Es un buen legado.

    TW: ¿Qué hace a la esgrima un deporte más atractivo en comparación con otros?

    LS: Los valores que enseña. Fíjate que si tu no saludas al rival o al árbitro, puedes ser penado por una tarjeta o hasta pérdida del combate y en otros deportes eso no sucede.

    Creo que hoy por hoy, los chicos en general, tienen que tener una rigidez como saludar al mayor, otorgarles el asiento a las señoras en los buses, ceder el paso a la gente mayor y en eso te ayuda la esgrima.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenador?

    LS: Lo lógico, sería decirte que una medalla olímpica. Ese es mi mayor sueño, pero me parece que hay que tener un sueño más general y más generoso y creo que mi sueño hoy, es que Suramérica sea potencia en el mundo.

    Que seamos potencia en el mundo y creo que sería bueno que todos los maestros nos juntemos para hacer de Suramérica y porque no, América, hacer del continente más solidario, en el que podamos trabajar en bloque como lo hace Asia o África.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    LS: No sé si soy alguien para dar consejos, pero ya que me preguntan, les diría que sepa que es una disciplina hermosa, que tiene como toda disciplina, que tener objetivos muy claros.

    Primero qué quiere lograr con ese objetivo y  segundo, qué está dispuesto a dar para conseguir ese objetivo.

    La esgrima es mi vida. Vivo y como para la esgrima. Me despierto pensando en esgrima y me acuesto pensando en esgrima. Definitivamente Hice de mi pasión una profesión, una pasión. L. Saucedo.

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Andrés Carrillo (CUB)

    Sala de Maestros… Andrés Carrillo (CUB)

    En esta oportunidad TouchéWorld recibe en su “Sala de Maestros” a Andrés Marcel Carrillo Ayala, un cubano amante de la esgrima que desde hace alrededor de siete años combina su experiencia sobre las pedanas con su pasión por la formación, a través de la enseñanza a los más pequeños en el Club Scherma Bari A.S.D. de Italia, donde actualmente se encuentra trabajando como Maestro y atleta.

    Andrés Carrillo, nativo de La Habana Vieja, Cuba y quien cuenta entre su trayectoria, con el haber participado en seis campeonatos mundiales, unos Juegos Olímpicos y varios Panamericanos, inició en el mundo de la esgrima tras haber probado en diferentes deportes como el balonmano y la lucha, pero es a los 10 años, cuando conoce el “Deporte Limpio”, tal como lo define el propio Andrés.

    El especialista en espada, tuvo una destacada carrera como atleta de alto rendimiento, hasta el año 2010, cuando decide colgar el saco, a raíz de un “trago amargo” que le tocó vivir, pero que hoy solo queda en el recuerdo y que le permitió trascender fronteras hasta llegar a Italia.

    “Empecé la esgrima en el año 90 y finalicé mi carrera como atleta en el 2010 con el equipo nacional de Cuba y seguidamente inicié mis tareas como entrenador”, expresa Carrillo, quien espera poder aportar más adelante a la esgrima cubana, a través de la formación de sus jóvenes paisanos.

    TW: ¿Cómo se dio ese cambio de atleta a entrenador?

    AC: Sinceramente pensaba ser ingeniero porque mi mamá es Arquitecta y mi papá Ingeniero Naval, por lo que yo siempre era inclinado por la ingeniería, la matemática o la mecánica pero cuando llegó el tiempo de escoger la carrera universitaria, mi entrenador me puso entre la espada y la pared. Me dijo que si escogía una carrera de ingeniería, no iba a tener tiempo para entrenar como alto rendimiento y eso generaría mí salida del equipo nacional, y por eso me decidí por la Cultura Física, que era más afín con lo que estaba haciendo en el momento.

    Incluso mi papá me dijo que hiciera la carrera deportiva, que era relativamente corta con respeto a lo que quería vivir y la ingeniería la podía hacer más adelante, ya que a los 40 años podía competir con otros ingenieros, pero a los 40 años no podía competir esgrima de primer nivel.

    Además, hubo un comentario que fue decisivo en mi salto hacia la parte docente de esgrima, cuando el entrenador Pedro Enrique -actual entrenador de la espada femenina- me dijo «tu como atleta eres bueno, pero como entrenador vas a ser mejor», eso me motivo por la jerarquía de la persona que me lo decía.

    TW: ¿Cómo se da el salto a Europa?

    AC: Llegué a Italia el 18 de octubre del 2012 por recomendación de Camilo Bory, ex compañero de equipo. Él sabía que acá en Bari hacía falta un maestro que también tirara, y me recomendó.

    Fue así como me contactaron. Me preguntaron si estaba dispuesto a ser maestro de la sala, confieso que me sorprendió por el hecho de ser Italia un país potencia en la disciplina, pero ellos querían uno que impartiera clases pero que aun tirara y de una vez acepte.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    AC: Es dura. Menos mal mi esposa no está escuchando esta pregunta – entre risas-.  Las competencias de esgrima son casi todas las semanas, entonces, los días de semana entrenando y fin de semana de competencia, cubriendo todas las categorías, hace difícil tener tiempo libre, pero uno se adapta.

    Son sacrificios que uno hace por lo que le gusta y que además es el trabajo de uno y al final la familia entiende.

    TW: ¿Cuál ha sido su momento más memorable dentro de la esgrima?

    AC: Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Es una sensación indescriptible. La clasificación fue dura, porque yo tenía 23 años en aquel momento.
    No me fue fácil, además que el adversario era mi propio compañero, Camilo Bory, con quien me estaba jugando la plaza para ir a las olimpiadas.

    Después de lograr la clasificación, sentí que me quité un peso de encima porque ir a unos Juegos Olímpicos, es el sueño de todo atleta.

    TW: ¿Cuál ha sido el momento más difícil dentro de la esgrima?

    AC: La no inclusión mía para la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

    Después de mi participación en el 2004 en Atenas, mi maestro me dice que con 24 años era relativamente joven para hacer espada, ya que esta arma generalmente es para personas experimentadas y realmente los espadistas fuertes en ese momento eran los que estaban muy cerca de los 30 años y yo estaba de acuerdo con ese criterio.

    Mi entrenador me dijo que nos prepararíamos para Pekín 2008 y eso me tenía contento porque me darían la confianza. Pasa el año 2005 y fue el año negro para mí. Tanto así que me llegué a cuestionar si la esgrima era para mí.

    En el 2006 me repuse, ganando los Juegos Centroamericanos de Cartagena, mientras que en  los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 perdí la final 11-10 ante Rubén Limardo.

    Allí, el presidente de la Federación -cubana- para ese momento, Rigoberto Orejón, dice que la espada no se había perdido en 20 años y viene Andrés Carrillo y no es que gana plata, es que Andrés Carrillo perdió el oro.

    Se sintieron ofendidos porque había perdido con un muchachito llamado Rubén Limardo, alguien que creo que estaban subestimando y que después demostró ser uno de los grandes del mundo. Incluso hasta yo llegué a cuestionarme porque ellos –Federación- son los que saben.

    Pasó el año 2007, fuimos al Mundial y no lo hice mal, pero ellos -Federación- decidieron ir con otro tirador a la clasificación de los Juegos Olímpicos, aún cuando en el 2004 me habían dicho que si lo hacía bien, íbamos por las olimpiadas.

    Cuando llegó el 2008, decidieron que otro tirador fuera a las ocho copas del mundo a clasificarse y yo me quedé pensando y preguntándome, por qué no hacíamos como cuando Antenas 2004, que fuimos dos tiradores e hicimos cinco copas cada uno, pero ellos no quisieron por cuestiones de recursos.

    Luego yo les pregunto que si el otro tirador no clasificaba en las copas del mundo, yo era el espadista de mayor experiencia, así que podía ir al preolímpico, pero igual no quisieron. Fue una eliminación total hacia mi persona.

    Al final no se logró la clasificación a los Juegos Olímpicos del 2008 y con un dolor fuerte, con lágrimas en mi cara, me tocó ver la inauguración desde la televisión.

    El hecho de no haber clasificado a esas olimpiadas, cuando sabia que lo pude haber hecho y que podía estar disputando una medalla olímpica, es algo que nunca he terminado de tragar y es una de las razones por las que me he mantenido tirando aquí -Italia-.

    TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres y representantes del atleta?

    AC: Es difícil. Porque nosotros vemos las cosas de una manera, y ellos de otra.

    Incluso a veces el tono en el que se dicen las cosas. No es lo que se dice, si no como lo dices, eso puede cambiar todo. Hay que ser cuidadoso porque las palabras no vuelven atrás y sobre todo cuando estás en otro país, otro continente, en otra cultura.

    Cuando dices algo, tienes que explicarlo varias veces y decirle a alguien que si no está de acuerdo, que venga y diga porque no lo está. Es difícil porque de donde yo vengo, cuando te dicen haz esto, es eso ya.

    Por eso acá, es otra forma diferente la relación padre – entrenador. El cambio de cultura fue bastante fuerte al principio.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    AC: La esgrima es algo que trasciende hasta la conducta de la persona. Yo enseño la esgrima a niños, a través de juegos, siempre siguiendo un reglamento, el cual deben cumplir en cada momento y ese cumplimento se lo llevan a sus casas.

    Por lo menos en mi caso, he visto como la esgrima de una u otra manera, influye en los jóvenes, porque se me han acercado padres, a agradecerme porque desde que están practicando esgrima, el comportamiento de sus hijos ha cambiado para bien.

    Así como les enseño que la esgrima tiene sus reglas, la vida también las tiene y por eso hago énfasis, todos los días, en que se tienen que respetar las reglas en cada momento y al final, eso influye en la conducta y actitud de la persona.

    TW: ¿Qué es lo más apasionante de su función?

    AC: Ver que uno de tus atletas llega hacer una acción determinada que tu le has enseñado y cuando te mira, ves la cara de satisfacción, como diciéndote, viste que hice lo que habíamos hablado.

    Otra cosa apasionante es ver como a veces, un compañero le explica a otro, a pesar que son de la misma edad, determinada acción, tal cual como yo se la pude haber explicado. Eso de verdad me contenta porque ves que hay relevo, que el trabajo que uno hace, no quedará solo ahí.

    TW: ¿Cómo ves el crecimiento de la esgrima en el continente americano?

    AC: Antes me sorprendía ver un venezolano o un americano, sobresalir en un campeonato mundial o internacional, pero ya estas cosas no me sorprenden porque la esgrima se ha globalizado y el nivel del continente americano se ha alzado de una manera exponencial.

    Antes era una hegemonía entre Italia, Francia, Rusia, Hungría. Ahora ya se expande un poquito a países de América, a tiradores de Estados Unidos, a los hermanos Limardos, entre otros.

    De verdad que ha sido muy positivo el crecimiento de la familia de la esgrima en América y creo que eso va a ir creciendo cada día más.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenador? 

    AC: Mi teoría es que las cosas van paso a paso.  Ahora mismo quisiera tener algunos atletas que me puedan representar internacionalmente. Este es un club pequeño, mi primer sueño era llevar atletas a campeonatos nacionales, y ya lo cumplí.

    Ahora quiero que uno de mis atletas fuera a competencias internacionales, circuitos europeos. Más adelante pensaremos en campeonatos de mundo y copa mundiales.

    “Creo que la esgrima debe ser una asignatura en las escuelas porque este deporte te enseña a cómo afrontar los problemas que día a día nos tocan vivir”, A. Carrillo.

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Raúl Peinador (ESP)

    Sala de Maestros… Raúl Peinador (ESP)

    Enamorado de la esgrima y apasionado por la enseñanza, el Maestro español Raúl Peinador, ha dedicado 38 años de carrera al deporte que considera su vida.

    Olímpico en dos oportunidades y la participación en 15 Campeonatos del Mundo, destacan dentro de su exitosa trayectoria como atleta; experiencia y aprendizaje que disfruta hoy, compartiendo con sus alumnos, en especial con los esgrimistas chilenos, donde actualmente ejerce como entrenador.

    Peinador inició su carrera como atleta a los 12 años por medio de un curso de formación que había en el colegio, desde entonces comenzó su pasión por la esgrima, asistiendo a un centro deportivo especializado. «A los 17 años me convertí en internacional con la selección de España, participando en Campeonatos del Mundo en Cadete y Adulto», recuerda el Maestro de las tres armas y especialista en sable.

    Pese a los éxitos como esgrimista, su norte siempre estuvo claro, formar a otros atletas, por lo que en paralelo a sus entrenamientos y preparación deportiva, el español realizó estudios universitarios.

    «Siempre he pensado que hay que complementar la formación de entrenador con una formación teórica, por eso hice mis estudios universitarios en Educación Física», resaltó.

    TW: ¿Cómo se da el cambio de atleta a entrenador? 

    RP: Desde muy joven me gustaba enseñar. A los 16 años saqué mi primer título de Entrenador Básico Regional y comencé a dar clases un día por semana en un municipio cerca de Madrid. Allí tuve mis primeros alumnos.

    Poco antes de colgar el saco y luego de haber sacado mi título de Licenciado en Educación Física, ya había decidido continuar como entrenador, así que al día siguiente de retirarme, comencé a dar clases formalmente.

    TW: ¿Actualmente, dónde ejerce sus funciones como entrenador?

    RP: Estoy como Director Técnico de las tres armas y seleccionador de sable en la Federación Chilena de Esgrima (FECHE). Acá llevo dos años, donde afrontamos grandes retos deportivos e intentando progresar y avanzar.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    RP: Es muy complicado – entre risas- . Mi familia está actualmente en España, luego de haber pasado un tiempo acá en Chile. Ahora mismo es muy difícil estar junto a ellos porque mi trabajo me obliga a estar más de la mitad del año viajando por diferentes países, por lo cual la familia se sacrifica, pero ellos lo entienden porque saben que es mi trabajo.

    TW: ¿Cuál ha sido su momento más memorable como entrenador?

    RP: Han habido muy buenos momentos, como el haber conseguido una medalla en el Campeonato del Mundo juvenil, con un equipo que formé yo, hasta ver a deportistas que formas desde niños y los llevas a unos Juegos Olímpicos.

    TW: ¿Un atleta al que haya formado que considere especial?

    RP: Todos los atletas que formas, son especiales. Han sido muchos atletas y cada uno tiene algo especial para mi. Pero por nombrar algunos, Jaime Martínez, fue olímpico. También está Lucia Martín.

    Ahorita acá en Chile hay un grupo de atletas que esta obteniendo buenos resultados y que considero bastante especial.

    TW: ¿Quién es el esgrimista actual del que esperas mejores resultados?

    RP: En Chile tenemos una generación muy buena de jóvenes. Son alrededor de 40 esgrimistas y algunos de ellos son Katina Proestakis, Arantza Inostroza, Gustavo Alarcón, Vicente Otayza, Roberto Monsalva, entre otros más que desde ya han venido obteniendo resultados y de los que esperamos que en poco tiempo estén entre los primeros de Suramérica e incluso de América.

    TW: ¿Cómo es la relación de un entrenador con los padres o representantes del atleta?

    RP: Es fundamental tener una comunicación constante con los padres. Es importante que haya un intercambio de ideas, de opiniones, de planes deportivos, porque cuando son muy jovencitos, los padres son los encargados de guiar y dirigir la labor de formación del atleta.

    En mi caso, que ahora mismo trabajo con atletas de alto rendimiento, es importante tener buena relación con los padres, porque mucho de los atletas son jóvenes, incluso menores, por lo que hay que darles información sobre los planes de trabajo para que ayuden a la formación del joven.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    RP: Muchos comienzan a practicarlo como un hobbie, como algo de diversión, pero luego que van tomando la esgrima más en serio, que comienzan a ser constantes y ver que la práctica es algo sistematizado, la esgrima termina convirtiéndose en parte de su vida y cuando ya están dentro del deporte de alto rendimiento, que asisten a Campeonatos del Mundo, Juegos Olímpicos, es como una profesión.

    Son varias etapas que el chico va a ir quemando y pasando. Al final te das cuenta que eres profesional.

    TW: ¿Qué es lo más apasionante de su función?

    RP: Me apasiona todo. Desde lo que es el día a día, los entrenamientos,  las competiciones, hasta la organización y gestión de recursos humanos. Todo de la esgrima me apasiona. Todo es importante y todo te llena.

    TW: ¿Qué hace a la esgrima un deporte más atractivo en comparación con otros?

    RP: Es un deporte donde con una preparación adecuada y un talento, se puede conseguir grandes resultados deportivos. Además es diferente a la mayoría de los deportes de masa, porque aunque es un deporte individual, trabaja mucho en equipo.

    La esgrima es un deporte que además de trabajar lo físico, los reflejos, también debes usar el intelecto. Definitivamente es un deporte muy completo, por lo que lo recomiendo a los niños, para que puedan conocer un deporte diferente al baloncesto, al fútbol o a la pelota.

    TW: ¿Cuál ha sido el mayor logro durante su rol como entrenador?

    RP: La medalla mundial que hicimos por equipo en el Campeonato del Mundo juvenil, porque no es fácil entre las grandes potencias europeas. También está la clasificación de tus atletas a los Juegos Olímpicos, son parte de los grandes logros que se recuerdan mucho.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    RP: Hay que tener paciencia, constancia, dedicación. Les digo que se gana y se pierde muchas veces y que nada es imposible.

    «Trabaja, entrena y disfruta la esgrima», R. Peinador.

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Marco Lucchetti (ARG)

    Sala de Maestros… Marco Lucchetti (ARG)

    Ascendente de la familia pionera de la esgrima argentina, el maestro de las tres armas (espada, florete y sable), Marco Lucchetti, cuenta con una larga trayectoria dentro de la disciplina, en la que ha alcanzado éxitos tanto a nivel profesional como colegial, pues además de dirigir equipos nacionales, y fundar un club, ha sido entrenador universitario.

    El apellido Lucchetti ha dejado una huella dentro de la esgrima desde que su bisabuelo la llevó a tierras argentinas, herencia que mantuvo su abuelo, quien dirigió al único equipo ganador de medalla olímpica para Argentina en esgrima, luego que el combinado de florete masculino integrado por Roberto Larraz, Luis Lucchetti, su hermano Héctor, Raúl Anganuzzi y Carmelo Camet (suplente), obtuviera bronce en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928.

    “Soy la cuarta generación de una familia esgrimista que espera continuar dejando tanto el nombre de la familia como el país en alto, ahorita con la competición de mi hijo Stefano – Lucchetti- quien ha mantenido esa pasión sobre las pedanas”, comenta el entrenador que también integró el equipo nacional de su país como atleta.

    “Participé en la Copa del Mundo del año 78, mientras que en el año 79 lo hice en el Campeonato del Mundo de mayores. Igualmente integré el equipo olímpico del año 80 (Moscú), y aunque por razones políticas no pudimos asistir, la Federación Argentina de Esgrima nos dio el diploma como participantes”, recuerda Lucchetti (padre), quien terminó su carrera como atleta en el año 83 en los Panamericanos celebrados en la ciudad de Caracas en Venezuela.

    TW: ¿Cómo fue su inicio como entrenador?

    ML: Comencé mi carrera como maestro en el año 85 al frente del equipo nacional de Perú, donde me mantuve hasta el año 88. Allí obtuve resultados destacados, sobre todo con el equipo de florete. De la mano de los hermanos Panizo, José Mori, entre otros, logramos ganar campeonatos Sudamericanos e hicimos muy buenas actuaciones en Panamericanos.

    TW: ¿Cómo fue su paso por la educación universitaria?

    ML: A mediados del año 90, me fui a Estados Unidos donde comencé a trabajar en la Universidad de San Francisco. Ahí saqué campeones a nivel nacional y del pacífico hasta 1997 cuando me trasladé a Sacramento, donde creé mi fundación, llamada “Lucchetti Fencing Foundation”, por la que trabajé muy duro hasta el año 2000, fecha en la que inicié mi club, el cual se llama actualmente “Lucchetti Fencing USA”.

    En este club, han entrenado grandes atletas como por ejemplo la panameña Eileen Grech. A Eileen la saqué a diversos campeonatos nacionales e internacionales y quien recientemente se convirtió en olímpica durante las pasadas olimpiadas de Brasil.

    Entre el 2004 y 2006 estuve en varios colegios, como la Universidad de Princeton, Stevens Institute of Technology y Ohio State University, donde logramos ganar diferentes e importantes campeonatos universitarios de Estados Unidos.

    TW: ¿Un atleta al que haya formado que considere especial?

    ML: Por destacar algunos atletas, está el floretista puertorriqueño Jorge Rojas, quien fue campeón Panamericano juvenil. También están las canadienses Eleanor Harvey y Alana Goldsmith, ambas lograron medalla en el Panamericano de Toronto y Maximilian Jastanet, quien fue campeón mundial universitario.

    De verdad que ver como estos chicos alcanzan sus metas, es la mayor satisfacción para mí como su maestro.

    Además de ellos, hay otros jóvenes como Diego Marroquín y Jesús Beltrán, de México.

    TW: ¿Cuál es su filosofía de vida?

    ML: No sólo formar grandes campeones que ganen medallas en competencias nacionales e internacionales, sino que también sigan adelante en su vida personal, como es el caso de Jorgito – Jorge Rojas- quien hoy día es graduado como programador de computadoras y trabaja en California, lo que es una gran satisfacción para mí.

    TW: ¿Cómo equilibrar la labor de entrenador y padre, cuando se tiene un hijo esgrimista?

    ML: Es difícil. Aunque creo que en el fondo los chicos entienden. Con Stefano –hijo- hice unos sacrificios y fui muy estricto, algo que en principio él no comprendía pero ahora que estamos separados, él mismo me ha dicho que extraña ese tipo de entrenamientos. Que lo empujen, que lo griten, que sea fuerte con él.

    TW: ¿Qué cree usted que haga falta para mejorar la esgrima del continente? 

    ML: Tratar de darle la mayor participación posible a los equipos en las diversas competencias, además de ubicar un núcleo en cada región, donde los atletas trabajen bien. Y, definitivamente, que el Estado apoye a los atletas.  El aporte del gobierno es fundamental para que los atletas realicen un excelente rol a nivel nacional e internacional.

    “La esgrima es 70 por ciento mental y 30 por ciento físico, porque hay que lidiar contigo mismo y el réferi, además del oponente” M. Lucchetti (Padre)

    Por: Calú Pargas Gabaldón.– CEO/Fundador TOUCHÉ EDITORIAL.

  • Sala de Maestros… Manuel Tamé Espinoza (CUB)

    Sala de Maestros… Manuel Tamé Espinoza (CUB)

    La perseverancia y disciplina han llevado al entrenador cubano de sable, Manuel Tamé Espinoza, a cosechar un sin fin de éxitos sobre las pedanas de su amada provincia de Holguín, lugar donde nació, y las pistas internacionales donde ha estado presente.

    Tamé descubrió la pasión por la esgrima a los 14 años, cuando tras una lesión en la cervical como luchador, se interesó por la disciplina, un deporte que considera “formador e integrador para la sociedad”.

    Sus primeros asaltos los vivió en la Escuela Provincial de Deporte en Cuba donde se destacó como atleta, obteniendo buenos resultados a nivel nacional, desempeño que hasta la fecha lo ha mantenido en el deporte, preparando y llevando a equipos nacionales a alcanzar sus primeras medallas sudamericanas, centroamericanas y panamericanas e incluso a formado atletas de talla olímpica.

    TW: ¿Cómo fue el cambio de atleta a entrenador?

    MT: Gracias a que me había destacado como atleta en la Escuela Provincial de Deporte, la Federación de Esgrima de la Provincia me propuso ser entrenador de sable, ya que estaban sin entrenador.

    Durante mi primera experiencia, el equipo quedó de quinto lugar de catorce que compitieron.  Desde allí me di cuenta que era fácil ser entrenador, lo que había era que ser sistemático y repetitivo.

    Fue así como entonces pasé a ser atleta a entrenador  en la propia Escuela Provincial de Deporte. Allí logré ser trece veces campeón nacional.

    TW:¿Cuál fue el mayor logro como entrenador en su país?

    MT: Haber ganado durante varios años seguidos los juegos escolares nacionales. Siendo un equipo de provincia con pocos recursos, siempre quedábamos por encima de Ciudad Bahamas, que era la potencia.  Recuerdo que en una ocasión mi equipo ganó oro sin sable y sin zapatos, ese ha sido uno de los momentos más felices de mi carrera como entrenador.

    TW:¿Cómo fue su salto a la esgrima internacional?

    MT: A nivel internacional comencé en 1999 en Paraguay, por medio de la Federación Paraguaya de Esgrima, a través de Pedro Cornet.

    En Paraguay estuve casi seis  años trabajando. Allí pude llevar a la atleta Carmen Deutscher de nacionalidad alemana, al subcampeonato mundial en la categoría juvenil.

    Entre otros logros durante mi primera experiencia como entrenador internacional, está el haber alcanzado cuatro medallas de oro y tres de plata en juegos Sudamericanos, cuando Paraguay nunca había logrado tales resultados.

    TW: ¿Actualmente, donde ejerce sus funciones como entrenador?

    MT: Tras finalizar los Juegos Olímpicos de Río 2016 donde estuve con el atleta Julián Ayala de México y un impase con el presidente de la Federación Mexicana de Esgrima,  me he dedicado a enseñar de manera particular  a chicos de acá de México.

    TW: ¿Cómo equilibra sus días, entre la esgrima y la familia?

    MT: Mi familia está en Cuba y yo los visito dos o tres veces al año, sin embargo, ahorita tuve la oportunidad de traer a mi esposa e hijo y están actualmente conmigo aquí  en México.

    Mi hijo es también esgrimista, integrante de la selección nacional de Cuba. Somos una familia de atleta y eso lo ha hecho más fácil.

    TW: ¿Un atleta al que haya formado que considere especial?

    MT: Realmente todos mis atletas han salido buenos muchachos. Entre tantos, está Jesús Arias General, que fue integrante de la selección nacional durante muchos años. También están Yolgie Pérez, Alexander Giménez, Manuel Ernesto Tamé, Adrián Acuña Ramírez a quienes aprecio mucho.

    TW: ¿Quién es el esgrimista actual del que esperas mejores resultados?

    MT: Ahorita estoy trabajando en clubes privados o particulares donde estoy comenzando a levantar a varios chicos, pero te puedo nombrar algunos que a pesar que no están conmigo, fueron entrenados por mí y de quienes espero grandes cosas, como Úrsula González, Javier «Alvin» HernándezRafael Western “Fito”, Rossy Félix Lara, entre otros.

    TW: ¿De qué modo cree que la esgrima trasciende en la vida de los jóvenes?

    MT: La esgrima es un deporte competitivo y de consagración y eso implica mucha disciplina que a su vez la convierte en formador e integrador. La esgrima inculca diferentes valores como puntualidad y responsabilidad, entonces eso te prepara tanto para el deporte como para la vida social.

    TW: ¿Qué hace a la esgrima un deporte más atractivo en comparación con otros?
    MT: La esgrima es un deporte tan fino, tan elegante, que desde que usted se viste para subirse en una pista, usted se viste de blanco, lo que la hace un deporte de caballero. La esgrima te obliga a saludar a su oponente, a pedirle disculpa, a rendirle honores. Eso lo hace un deporte distinguido.

    TW: ¿Qué anécdota feliz recuerda durante su trayectoria como entrenador?

    MT: En los Juegos Centroamericanos de Puerto Rico, recuerdo que nos tocaba discutir la medalla de oro con Venezuela, quien tenía atletas de experiencia como Alejandra Benítez y de pronto se me acerca el entrenador de Venezuela y me dice que ya había llegado lejos y que hasta ahí me llegaba la gasolina, y yo le dije que no se apurara que mis niñas también tenían un sable en la mano, pero que si perdía yo lo felicitaba y como la cosa no se acaba hasta que se acaba, nosotros le terminamos ganando el asalto y durante la celebración me le acerqué y entre risas le dije que no se apurara y terminó felicitándome por el resultado.

    TW: ¿Qué momento difícil ha tenido que atravesar como entrenador?

    MT: El momento más difícil durante mi carrera ha sido el día que tuve el impase con el presidente de la Federación Mexicana de Esgrima, ya que ofendió tanto a mis atletas como a mí.

    De verdad fue un momento triste porque después del gran trabajo que hice con la selección nacional de sable, la cual llevé hasta las olimpiadas e hice campeonas mundiales, el señor me sacó así como si nada y los directivos y dirigentes deportivos no hicieron nada al respecto.

    TW: ¿Cuál es su mayor sueño como entrenador?  

    MT: Mi mayor sueño era ir a unos Juegos Olímpicos y ya lo conseguí. Ahora mi sueño es alcanzar una medalla olímpica que es la única que me falta como entrenador.

    TW: ¿Qué consejo le da a un atleta que se inicia en la esgrima?

    MT: Les digo que no se desesperen, que todo campeón comienza desde abajo como lo hizo Limardo  -Rubén-, Bravo – Carlos-, entre otros de América. Todos comienzan poco a poco, poniéndole interés y disciplina. Todo está en lo que uno se proponga como atleta.

    Por Antonio Vásquez. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes. Jefe de Prensa.– Touché Editorial.

  • Sala de Maestros… Marcos Peñaranda (BOL)

    Sala de Maestros… Marcos Peñaranda (BOL)

    Marcos Peñaranda, formador de campeones

    El entrenador boliviano Marcos Peñaranda, seleccionador nacional de su país en la modalidad de espada desde hace más de 20 años, divide sus días entre dos pasiones: la de la docencia en la rama del Derecho, en la Universidad Pública de Santa Cruz de la Sierra durante las mañanas y su rol como formador de campeones entre las tardes y las noches en las pedanas, en el intento por conservar vivo el espíritu de “Los Rebeldes”.

    Así fueron conocidos los esgrimistas cruceños que en 1962, apenas a cuatro años de la fundación de la asociación en abril de 1958, revolucionaron la federación al desconocerla y recibieron el respaldo para poder representar al país en el campeonato sudamericano de 1962, disputado en Viña del Mar, Chile. Nombres como los de Pedro Bleyer, Patricia Reyes, Luis Darío Vásquez (padre), Eduardo Auza (padre) o Gilberto Pareja se contaron entre aquellos precursores.

    A más de 50 años de aquellos orígenes y luego de períodos de éxitos y otros de sequía, la esgrima boliviana lucha por reverdecer laureles, ante la responsabilidad de ser la sede de los Juegos Deportivos Sudamericanos de 2018, a cumplirse en Cochabamba del 9 al 20 de mayo.

    Lo hace con necesidad de que tanto el Estado como las empresas privadas volteen su mirada hacia una de las disciplinas que más preseas le ha dado al país en tiempos previos y lo haga con recursos, dotación de equipos, mejoras a la infraestructura y una organización integral entre las autoridades desde lo nacional a lo departamental para hacer cumplir aquello por lo que técnicos como Peñaranda trabajan cada día: el sueño de hacer a un campeón olímpico.

    Rebelde con causa

    “Tengo 46 años, estoy en este deporte desde los 14, entré primero como atleta, a los 19 ya era entrenador”, comenta contento Peñaranda al hablar sobre su gran pasión, en la que estuvo activo como atleta hasta 2007 y en el que por muchos años combinó los roles, incluso en la selección nacional.

    “Pensé que podía hacer más enseñando que tirando, que podía hacer más enseñando lo ya aprendido. Comencé a obtener más resultados y preferí esforzarme en mi propio camino. La satisfacción llega a ser mucho mayor. La medalla es el fruto de un gran esfuerzo de equipo”, agrega al reflexionar sobre el por qué fue fácil hacer la transición definitiva a su rol de coach.

    Tuvo ocasión de trabajar junto a Pedro Bleyer como directivo en dos gestiones antes de su fallecimiento. “Era como un padre para nosotros, veía por nuestras necesidades, incluso personales y era un apasionado de la esgrima. De él saqué el gusto por este deporte. Nos dio la mejor época en cuanto a resultados. Quienes nos formamos con él seguimos siendo amigos”.

    Evoca la llegada al país del maestro de armas alemán Walter Madel. “Trabaja con nuestra selección y con la de Chile. Gracias a él pudimos asistir a un intercolegial y de esos 200 chicos salieron campeones sudamericanos, bolivarianos y panamericanos entre 1988 y 1989, entonces de unos 13 años en adelante. Cinco a siete años después obtuvimos los resultados”. Destaca a Mauricio Da Silva (Mauricio Bello Bazán), Miguel Ángel Robles o Sandra Rosado, sólo por citar a algunos.

    “Después vinieron otros dos entrenadores alemanes a seguirnos formando. Fue la mejor época, sacamos una camada muy buena. En los tiempos más recientes, tuve un alumno que obtuvo bronce bolivariano en Sucre en 2009, llamado Rodrigo Ledezma”, apunta.

    Otra figura clave para evitar la desaparición de la esgrima fue Leonor Ribera Michel, de la misma generación de Da Silva, Robles y Rosado. “Ella fue la única de ese grupo que quedó como entrenadora, se movió mucho para buscar nuevos alumnos para la esgrima, mantuvo durante de dos años la esgrima de Santa Cruz prácticamente sola”.

    TW: ¿Un atleta al que hayas formado que consideres especial?

    MP: El atleta que más satisfacciones me ha dado porque he visto la capacidad y el desarrollo personal que logró fue Mauricio Bello Bazán (Mauricio Da Silva). Fue con el que logré seis medallas de oro sudamericanas desde 1989 hasta finales de los noventa. Es una excelente persona. Ahora está en Europa trabajando y estamos en contacto permanente.  Es una persona muy humilde y el que más logros ha tenido a nivel internacional, muy dado a los demás, ayudando desinteresadamente. Es mi máxima satisfacción.

    TW:¿Quién es el esgrimista actual del que esperas mejores resultados?

    MP: Ahora con Fernando Ballivián, estamos en una situación más difícil por la falta de apoyo pero estamos trabajando en obtener resultados. Hemos empezado nuestro proyecto y ya ha obtenido resultados como el décimo lugar en una Copa Mundial en El Salvador. Todavía tiene mucho tiempo por recorrer, mucho trabajo por hacer pero es el atleta boliviano que en el exterior ha obtenido mejores resultados. No estábamos saliendo a competir en el exterior pero con el impulso de los padres hay esa posibilidad.

    TW: ¿Cómo es la relación del maestro de armas con los padres y representantes del atleta?

    MP: El entrenador es como un padre en algunos momentos.  El padre tiene que estar consciente de apoyar a sus hijos en la actividad deportiva y el entrenador debe poner límites, porque a veces quieren meterse en lo técnico con lo poco que han visto, pero en razón de los resultados y la evolución del esgrimista, que los padres sigan apoyando a los chicos de manera más organizada.

    TW: ¿De qué modo trasciende la disciplina en la vida de niños y jóvenes?

    MP: El papel del maestro de esgrima es muy importante. A quienes hemos logrado incentivar lo consideran su familia, a veces confían más en el entrenador que en el padre, he encontrado niños de muy escasos recursos, en situación de riesgo social por la influencia de pandillas y a través de la esgrima han comprendido que el deporte es el mejor remedio para desarrollarse como personas, tener autoconfianza, no dejarse influenciar por malos ejemplos que ahora la juventud tiene. Algunos han tenido logros a nivel departamental. Nos tienen como padres, algunos nos llaman papá, uno se vuelve un apoyo fundamental, el deporte les abre el mundo.

    TW: ¿Qué es lo más apasionante de tu función?

    MP: Es una enorme satisfacción. He sido entrenador de la selección desde hace unos veinte años en la modalidad de espada, ha sido satisfactorio obtener medallas afuera pero también lo es hacer que se conozca nuestro deporte a los chicos hoy en día, las visitas que hacemos a los colegios, las visitas que hacemos a distintos grupos sociales.

    Adonde voy, como todos los esgrimistas, hablo de mi deporte y quiero que todo el mundo lo conozca, quizás caigo pesado a la gente pero quiero que los niños conozcan la esgrima, que conozcan algo que los haga feliz.

    TW: ¿Qué hace a la esgrima un deporte más atractivo en comparación con otros?

    MP: Hay que enganchar a los chicos porque hay muchos prejuicios con respecto a la esgrima, que la consideran de élite o de personas con muchos recursos, que la esgrima es un deporte que la gente no lo va a entender.

    Les explico que es un deporte integral que desarrolla tanto la mente como la capacidad física y lo que ellos deben tomar es la decisión de desarrollar ambas cosas, lo mental con la estrategia que implica competir, la autoestima que va a generar el tomar decisiones dentro de un asalto porque te acostumbras a eso y eso va a permitir que cuando crezcan y quieran ser profesionales tendrán una capacidad que les permitirá ser mejores.

    El aspecto físico es fundamental porque desarrolla desde los pies hasta los dedos de la mano y básicamente y todos los niños lo han jugado o lo han visto a través de películas, la gente lo tiene un poco en sus genes pero los complejos son los que a veces son nuestro principal problema.

    TW: ¿Qué ha sido lo mejor en su proceso de formación como entrenador?

    MP: Entre lo positivo hemos sido beneficiados con cursos brindados por la Fundación dirigida por Vitaly Logvin por el futuro de la esgrima. He asistido a los cursos de espada de forma permanente y esto ha ayudado mucho para mejorar como entrenador y nos incita en sus reuniones a masificar y hacer conocer nuestro deporte.

    He cumplido con eso en Bolivia, he podido ir a otras ciudades a hacer conocer la esgrima y estoy muy agradecido con su fundación. Los cursos han sido en El Salvador y allí he conocido a muchos entrenadores de todas partes y estamos en contacto permanente, estamos en contacto, somos una familia y eso es lo bonito, que uno hace amistades y nos felicitamos unos a otros.

    TW: ¿Qué le falta a la esgrima de Bolivia para dar el paso al siguiente nivel?

    MP: Tenemos los mejores atletas en Santa Cruz y Cochabamba, aunque no ha habido quien lo masifique y en algunas ciudades se sigue manejando de forma familiar. En La Paz también ha habido esgrimistas que dan combate.

    Hay nuevas ciudades que la federación ha estado incluyendo como Sucre y donde uno va saca nuevo talento con posibilidades pero los que se han mantenido más fuertes son Santa Cruz por la mayor cantidad de esgrimistas, estábamos haciendo un conteo que va casi hasta los 100, creamos un club con la Fuerza Aérea que nos dará la posibilidad de tener nuevos esgrimistas.

    Necesitamos que se haga de manera más organizada. Aquí hay chicos que salen al exterior gracias al apoyo de sus padres. Debería ser trabajo en equipo. Hay muchos intereses personales en la dirigencia nacional. Recibimos apoyo de entrenadores venezolanos y en Polonia está un chico de La Paz.

    TW: ¿Cuál es el sueño de Marcos Peñaranda para el deporte en su país?

    MP: Seguiremos siendo como “Los Rebeldes” para ir contra el sistema y estamos perseverando desde hace mucho tiempo. Nuestro sueño es el que consiguió Rubén Limardo (Venezuela). Tener un campeón mundial y olímpico y llegar a los Olímpicos con mérito propio. Estamos sanando heridas que hemos tenido entre dirigentes, que tenemos que trabajar de forma conjunta por el país y no solo por nuestras regiones. Hemos ido a enseñar a otras zonas gratuitamente.

    Por: Francisco Vega Riera. Lic. en Comunicación Social, Periodista Redactor de Deportes.– Prensa Touché Editorial.