Categoría: Un cafecito con…

  • Un cafecito con… Ruperto “Chicho” Gascón (VEN)

    Un cafecito con… Ruperto “Chicho” Gascón (VEN)

    Entrenador de Rubén y Francisco Limardo Gascón

    Interesados en conocer mejor al hombre que llevó al esgrimista venezolano Rubén Limardo a conquistar medalla de oro en las Olimpíadas de Londres 2012, conversamos con el entrenador Chicho Gascón en el Hotel Tamanaco de Caracas, con ocasión del Foro Internacional Éxito Olímpico desarrollado los días 27 y 28 de abril del 2015 en esa ciudad de Venezuela por la Fundación Rubén Limardo

    TW: ¿Qué te motivó a convertirte en entrenador de esgrima? Eres entrenador, fuiste atleta en su momento… ¿Cuáles fueron tus aspiraciones en cada una de esas etapas que te llevaron a convertirte en el Chicho Gascón que eres hoy en día? ¿Cómo ha sido tu trayectoria como tío y entrenador de un campeón olímpico, con esa responsabilidad que recayó sobre tus hombros a partir del momento en que asumes seguir impulsando a los muchachos en cuanto a su desarrollo en la esgrima—nos interesa conocer todas esas cosas: el apoyo, el tío, cómo manejas esos roles, el sueño que persigues, a qué aspira Chicho de aquí en adelante—porque quizás alcanzaste ya la meta plus ultra a la que puede soñar un entrenador, pero ahora, ¿qué viene? ¿qué más tiene Chicho para dar?

    CG: Bueno, si empezamos así… Yo, en realidad, quise ser un buen atleta y soñaba con eso. Me decidí entonces a salir de Venezuela para entrenar, para ser bueno yo como atleta. Conseguí una beca con la Unión Soviética y me fui a estudiar allá, a la Unión Soviética. Yo estudiaba ingeniería mecánica aquí en Venezuela en ese momento, tenía el tercer año de ingeniería mecánica ya aprobado, y me fui a estudiar ingeniería mecánica allá, pero en realidad lo hice por la esgrima. Lo mío era esgrima, esgrima y más esgrima, hasta el punto en que la orientadora me dijo: «Bueno, aquí o es ingeniería mecánica o es esgrima y si sigues en esgrima te van a echar de la universidad, entonces tú decides. Y después te van a echar de la esgrima también, porque te van a sacar del país y no vas a hacer ni esgrima ni ingeniería mecánica. Yo te recomiendo que te vayas a estudiar educación física». Cuando ella me dijo eso yo sentí como si me hubiesen insultado…

    TW: En pocas palabras te dijo que como ingeniero eras muy buen entrenador…

    CG: Me dijeron que estudiara educación física para que pudiera entrenar, estar bien, etc. Jamás había pensado estudiar educación física, nunca en mi vida. Así que cuando me dijeron [eso] te puedes imaginar el choque, de ingeniero a profesor de educación física—con todos esos prejuicios que tenemos al respecto, aunque al final es una profesión como cualquier otra. De manera que seguía yo indeciso, y tenía muchísimos problemas en la universidad, problemas académicos, porque yo iba más a la esgrima que a las clases… y no me importaba. «¡Que me echen!», me decía. Y ella, la orientadora, seguía insistiendo en que me cambiara. Me decía: «Tranquilízate. Allá vas a hacer esgrima, ¿no es eso lo que quieres? Allí nadie te va a molestar. Estarás en una institución donde vas a hacer lo que tu quieres y bueno, estudias esgrima y después piensas en la ingeniería mecánica cuando quieras. Pero si quieres ser campeón, ingresa allá—aquí no vas a ser campeón». En ese momento tomé la decisión y me cambié. Me enfoqué en entrenar.

    Un día tuve clases con una profesora que se llama Marina Bulatova (ella es muy, muy famosa en este momento, una señora muy, muy famosa en el mundo). Yo no se qué tiene esa señora, además de que es bellísima, muy elegante; no se, pero esa señora me enganchó con la esgrima, con lo que es el aspecto del entrenamiento. Ella daba la materia de Introducción al Entrenamiento Deportivo. Esa fue mi primera clase, el primer día de clase con ella. Entonces no se, me enamoré del asunto y dije: «Bueno, definitivamente, yo he dado tantas vueltas que esto es lo que yo quiero; esto es lo que yo he querido. Tengo que terminar [los estudios], tengo que graduarme ya, pase lo que pase». Y era muy difícil, porque allá eran tiempos de comunismo, quizás como estamos aquí ahora: colas, no se qué, no hay nada… horrible. Pero bueno, yo me gradué. Me propuse graduarme en educación física porque aquí en Venezuela había comenzado estudios en tres universidades y en ninguna había terminado. Y ¿sabes? me fue muy bien. De hecho, hasta el segundo año fui el mejor estudiante de toda la universidad…

    TW: Por lo motivado que estabas…

    CG: ¡Claro! Después, bueno, ¡me desmotivé! No era tan mal atleta, pero ya no era tan bueno como al principio, pues. Y desde ese momento, cuando esa profesora empezó a hablar con nosotros, yo me dije «Bueno, quizás el desafío es que yo pueda entrenar un campeón olímpico…». Desde allí fue que me planteé mi primer objetivo. Pienso que soy una persona de objetivos, de metas…

    TW: ¿Qué edad tenías en ese momento?

    CG: Veinte años… en el año 86…

    TW: Y ya te habías planteado eso… Entonces tu traes ese renombre como entrenador desde que eras muy joven. A esa edad la mayoría de los atletas está soñando con…

    CG:…con otras cosas. Sin embargo, yo me planteé eso entonces. Como te dije, me veo como una persona de metas. Me planteo una meta y hacia allá voy, como sea… Como sea. Es eso y ya. No me importa nada, tipo Maquiavelo. Así soy…

    TW: Y así es como se logran las medallas olímpicas…

    CG: Sí, así es como se logran las medallas… Me propuse graduarme, terminé mis estudios en Kiev y me gradué. Tuve problemas en Venezuela al regresar—el título no me lo convalidaron, no me daban trabajo… Le planteé a la Federación Nacional de Esgrima que trabajáramos con ocho muchachos de Venezuela para llevarlos a ser campeones olímpicos, un equipo. No me escucharon. Yo continuaba pensando en eso. La primera meta que me puse cuando salí de la universidad, fue: «Yo debo tener un campeón mundial antes de los cuarenta años». Esa fue mi primera meta después de terminar los estudios—y antes de los cuarenta años tuve un campeón mundial…

    TW: ¿Quién fue ese campeón mundial?

    CG: Rubén [Limardo]… El fue también mi primer campeón mundial… Yo lo llamo mi amuleto [risas], porque ha sido mi primer todo, pues… La siguiente meta que me puse es que debía tener un campeón olímpico antes de los cincuenta años y también lo logré [con Rubén]. Entonces, en mi vida normal he logrado muchas cosas así, con ese enfoque [de metas], no solo con el deporte. Igualmente ha sido en mi vida privada, como yo vivo… Yo era un chamo pobre, pues, yo no tenía nada, nada, y luego de mucho trabajo, de muchos sacrificios, ahora puedo decir que me ha ido muy bien, y te digo que muy bien… Y todo eso con propuestas, con objetivos: quiero esto, quiero estar bien, quiero vivir bien, quiero tener una empresa sólida (y tengo una empresa sólida)…

    TW: Quieres tener tu estabilidad, tu libertad… Fíjate que es (perdona que te interrumpa), fíjate que hay algo bien bonito en toda la historia de Chicho. Esa historia, esa lucha, ese «¿Por qué me lo ponen tan difícil?», es semejante a la de cualquier chamo en Venezuela… Yo pienso que la batalla más importante que deberíamos estar librando todos los que somos parte de este trabajo por el deporte, en este caso, es tratar de derrumbar esas barreras, esos obstáculos, porque…

    CG: Porque si se puede….

    TW:  A la mayoría de los muchachos venezolanos les cuesta, comienzan dos carreras, tres carreras, cuatro carreras y no logran terminar… Tú te enfocaste, dijiste «Me voy a graduar’, pero otros muchos pasan por cinco carreras y no logran terminar… Saltan de una para otra y no lo logran, quizás porque no hay alguien que les diga «Termina una, no importa». Lograr micro metas, hasta que al fin…

    CG: Sí… Así resumo mi vida, en todos los sentidos. Además de una lucha constante, es metas propuestas y logradas: «Tengo que lograr esto» y voy para allá; «Tengo que lograr esto otro». En cosas incluso tan sencllas como que yo siempre pensaba «En lo último que invertiré será en un auto», y así fue. Cuando ya tenía casa, cuando ya tenía de todo, me dije, «Ahora si puedes tener un auto». Cosas así. Cosas que son sencillas, a veces [hasta] estúpidas—me empeño en ellas y para allá voy. Yo me doy cuenta de que es así después de que pasan las cosas.

    Así es mi vida cotidiana, todo el tiempo una lucha. Soy muy competitivo. Yo me río, porque me molesta, por ejemplo, cuando me pasan los autos en la calle. Entonces yo quiero pasarlos porque quiero ganarles, pues, y corro para pasarlos, en una competencia constante. «No, este me pasó, ¿qué es eso?». Es así, una lucha, una competencia constante. El otro día, sin embargo, me sucedió que me pasó un auto pequeñito—yo tengo un tremendo auto—y me ganó, me pasó y no pude alcanzarlo. Creo que estaba «envenenado», porque intenté alcanzarlo, muy molesto, y no pude. Mi mujer me dice, «Pero bueno, ¿qué es eso? No te puedes poner así…» Al final me dio risa…

    TW: ¿Y cómo es la experiencia de tío y entrenador de tus sobrinos?

    CG: Mira, es muy difícil, muy difícil, porque hay muchos sentimientos encontrados. A Rubén prácticamente lo crié, porque cuando mi hermana estaba embarazada de él estudiábamos juntos —ella también estudiaba ingeniería mecánica—y [después] ella se lo llevaba para la universidad y quien se lo cuidaba era yo, pues nos turnábamos con los horarios; vivió seis años en mi casa con mis padres; y me lo llevé a los catorce años para allá [Polonia]… es mi niño, pues. Es muy difícil el tema de ser entrenador de mis sobrinos porque a veces uno quiere como apretar las cosas y no puede. No los puedo echar, no les puedo decir «¡Fuera de aquí, no te quiero ver, chao!», como lo he hecho con otros… La tarea es muy difícil, porque hay invasión de todo tipo, de parte y parte, pero hasta ahora hemos logrado manejarnos bien.

    TW: He visto que te refieres en varias oportunidades a que «se están viendo los frutos del experimento», ¿a qué experimento te refieres?

    CG: Lo que pasa es que soy una persona muy experimental… Incluso cuando cocino no sigo recetas. Entonces, lo que hago hoy me queda bien, pero ya mañana no se cómo hacerlo de nuevo. Lo intento con los mismos ingredientes, pero no queda igual… También soy así en la esgrima, porque la vida es un constante cambio, estamos en cambio constante—y si no nos adaptamos al medio, morimos. Siempre pongo el ejemplo de los dinosaurios: se extinguieron porque no se adaptaron, no quedó ni uno.

    En esgrima es igual, entonces yo hago muchos experimentos dentro del entrenamiento—se me ocurre alguna cosa y digo: «Muchachos, vamos a cambiar esto así». Y así lo hacemos de inmediato. A eso me refiero con el «experimento». Hacemos el cambio y lo probamos. Así he descubierto muchísimas cosas. He descubierto el éxito de muchísimos cambios, que yo llamo así, «experimentos»—cambios que hago yo dentro de la rutina diaria del entrenamiento. Claro, yo veo una competencia, de cada competencia hago un análisis y luego introduzco los cambios en el entrenamiento. Siempre estamos cambiando, siempre. Quizás por eso Rubén es tan difícil para la gente, porque él se ha adaptado a eso, se ha adaptado perfectamente a mi sistema de trabajo. Entonces es muy complicado, muy complicado ganarle a Rubén. Es muy difícil. Se le gana, pero es duro, porque todo el tiempo está cambiando cosas—para los próximos Juegos Olímpicos estamos trabajando en un «experimento» que va a explotar allá. Así fue con la medalla de oro de Rubén en el 2012. Comenzamos a hacer experimentos tres años antes de los Juegos Olímpicos, tres años antes comenzamos a hacer cosas que íbamos a ejecutar en los Juegos Olímpicos. Y los sorprendimos a todos, porque nadie se esperaba lo que hicimos. Fue algo completamente distinto a lo de costumbre y por eso ganamos, porque en ese momento les fue muy difícil adaptarse al juego de él.

    TW: A ti no te sorprendió esa medalla…

    CG: No, de ninguna manera…

    TW: Sabías que esa medalla era para Rubén… No por intuición, tenías la certeza de eso…

    CG: Si, de hecho lo escribí en Facebook como cuatro meses antes de los Juegos Olímpicos… Escribí que íbamos a ganar Oro.

    TW: ¿Cómo se preparan para Río 2016?

    CG: Estamos refinando ese esquema nuevo, ese sistema nuestro, haciéndolo más difícil aún de descifrar.

    ¡Vamos de nuevo por el oro!

     

    Por: Calú Pargas Gabaldón.– CEO/Fundador TOUCHÉ EDITORIAL.

  • Un cafecito con… Mayor Lic. Víctor Sergio Groupierre

    Un cafecito con… Mayor Lic. Víctor Sergio Groupierre

    Vicepresidente de la Confederación Panamericana de Esgrima

    Este cafecito lo compartimos con el argentino Víctor Sergio Groupierre, cuya trayectoria nos impresionó—militar, esgrimista, árbitro internacional, Licenciado en Gestión de Deporte, dirigente deportivo y más—quien, aunque se estrena como Vicepresidente de la Confederación Panamericana de Esgrima, tiene toda una vida dedicada al deporte en general y, en particular, a la esgrima latinoamericana. Groupierre fue muy generoso con su tiempo y nosotros le agradecemos el habernos permitido asomarnos a los desafíos que enfrentará desde la Confederación.

    TW: ¿Cómo descubre la esgrima Víctor Sergio Groupierre?

    VSG: Bueno… Cuando era chico, había en mi casa una panoplia con espadas y una careta. Mi padre era militar igual que yo y esgrimista. Durante el día nunca estaba en casa. Mi madre era médica y durante el día también trabajaba. Entonces, con mis amigos sacábamos las armas de la panoplia e íbamos a la terraza del departamento donde vivíamos y tirábamos espada al mejor estilo de los piratas o del Zorro.

    Un día, se rompió una hoja de una de las espadas. Mi padre, cuando entró en casa, lo primero que vio fue que estaba rota la hoja. Por supuesto, me agarró de una oreja. Al día siguiente me llevó a la sala de esgrima del club y le dijo al maestro (que era muy amigo suyo): “A este le gusta hacer esgrima”. Me largó allí y, bueno, desde ese momento hemos hecho esgrima.

    Tengo, además, a mi cuñado, que es maestro de esgrima, a mi hijo, que estuvo muchísimos años en el equipo nacional y hoy es maestro de esgrima también—así que todos estamos emparentados con este deporte de toda la vida.

    TW:¿Qué armas practicó durante su vida de atleta?

    VSG: Yo soy tirador de espada. He hecho las otras armas y también he tirado algunos torneos de florete, o de sable; pero no, yo soy tirador de espada.

    TW: Cuéntenos en qué campeonatos ha participado, cuáles ha ganado… ¿Cuál era el nivel de ese espadista?

    VSG: He ganado bastantes eventos. Estaba en el equipo nacional. He ganado eventos en el ámbito civil en mi país y también en el de las Fuerzas Armadas. He sido representante nacional y estuve en las pistas hasta los cuarenta y cinco años de edad.

    TW¡Toda una vida!

    VSG: Toda una vida…

    TW: Cuántas alegrías, cuántas satisfacciones… ¿Qué recuerdos agradables, dulces, tiene Víctor Sergio Groupierre de esa época? ¿Qué anécdota?

    VSG: Creo que el evento más importante en mi recuerdo es del año 1968, en la final de la Copa Círculo Militar, justo después de los Juegos Olímpicos de México. Yo, que era muy joven en ese momento, en la final de ocho, le gané a los tres atletas olímpicos argentinos que acababan de venir de los Juegos. Esa ha sido para mí la satisfacción más grande como atleta.

    TW: Imagino que, como atleta, tuvo entrenadores que lo marcaron, que lo motivaron. ¿Quién o quiénes fueron esos individuos?

    VSG: Mi primer maestro de esgrima fue un maestro de la Escuela Militar, maestro de los egresados en 1927: Arquelio Cepeda, un maestro clásico de la esgrima italiana. Después, durante mi época de cadete en el Colegio Militar y toda mi carrera deportiva, trabajé con Bill Oscar Fornarino, gran maestro, y también con el maestro Carlos Alfredo Graham, quien fue el que revolucionó mi forma de caminar sobre la pista. Esos son los tres maestros que siempre han trabajado conmigo y que yo recuerdo con mucho cariño.

    TW: ¿Cuál es el esgrimista que usted admira o ha admirado especialmente, el que considera más importante?

    VSG: Bueno, en Argentina el esgrimista más importante ha sido Guillermo Jorge Saucedo, floretista. Guillermo fue campeón en los Juegos Panamericanos de 1963 en Sao Paulo (Brasil) y en 1967 en Winnipeg (Canadá). Ha sido Campeón del Mundo universitario y semifinalista en los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Ha sido Campeón Sudamericano y, además, medallista en las tres armas en Juegos Panamericanos. A nivel de la generación mía, recuerdo mucho al fallecido doctor Guillermo Ramón Obeid, un gran tirador de espada, y está mi compañero de toda la vida, Omar Alejandro Vergara, quien fue Campeón Panamericano de los Juegos de México en 1975. Así como es mi caso, Obeid y Vergara hicieron también carrera en la dirigencia deportiva, tanto en la Federación Argentina como a nivel internacional.

    TW: ¿Cuándo comienza Víctor Sergio Groupierre en el arbitraje?

    VSG: Bueno, yo soy árbitro internacional desde el año 1973, cuando rendí el examen de árbitro. Fui árbitro en 18 Campeonatos del Mundo y en tres Juegos Olímpicos. Soy árbitro A de espada, y B de florete y sable.

    TW: Víctor Sergio Groupierre fue elegido recientemente al cargo de vicepresidente de la Confederación Panamericana de Esgrima, ¿es así?

    VSG: Si, soy vicepresidente de la Confederación Panamericana de Esgrima por la Zona Sur. Los estatutos de la Confederación Panamericana de Esgrima —que hay que modificar para adaptarlos a las nuevas normas de la Federación Internacional de Esgrima (FIE)— prevén la elección de un presidente y tres vicepresidentes: uno por la Zona Norte, uno por la Zona Centro, y otro por la Zona Sur del continente americano. El sábado pasado, 15 de agosto de 2015, en la ciudad de San Salvador, República de El Salvador, fue la elección del nuevo Comité Ejecutivo de la Confederación Panamericana. Yo ya había sido vicepresidente de la Confederación Panamericana, desde Santo Domingo hasta Río de Janeiro, del 2003 al 2007, pero ahora ya son otros los tiempos, son otros los desafíos. Tenemos la responsabilidad, en primer lugar, de poner en valor la Confederación Panamericana. La gran inquietud que nosotros tenemos es que la Confederación Panamericana no tiene ni el nivel ni la difusión que tienen, por ejemplo, la Confederación Europea o la Confederación Asiática, siendo que en nuestro continente tenemos campeones olímpicos, campeones del mundo—bueno, como es el caso del venezolano Rubén Limardo Gascón; como el caso de Mariel Zagunis, los Massialas y Gerek Meinhardt en Estados Unidos. Es decir, hay [en el continente] muchos atletas que están en el ‘top’ internacional y, sin embargo, nuestra Confederación no ha tenido—y aquí expongo un caso concreto: nuestra Confederación Panamericana ni siquiera tiene una página Web. O sea, nadie tiene noticias, ni información de dónde van a ser los próximos campeonatos del año que viene, y todas estas cuestiones.

    TW: Es cierto. A nosotros, como medio, nos cuesta mucho obtener con la rapidez necesaria la información de las competencias regionales que nos solicita nuestra audiencia, los calendarios, los resultados, el ranking… No encontramos dónde obtenerla ni a quién solicitarla, especialmente cuando se trata de competencias nacionales, locales y de clubes. Es cierto que contamos con cantidad de contactos y amigos en cada ciudad que poco a poco nos suministran la información que conocen, que van conociendo, pero….

    VSG: Entonces estamos trabajando en la parte técnica de la esgrima. Mi responsabilidad ha sido siempre el tema de la organización y de los directorios técnicos de las competencias. Desde los Juegos de La Habana en 1991 hasta ahora (salvo Mar del Plata, porque fui responsable de la organización de todos los Juegos), he sido siempre el responsable del directorio técnico de los Juegos Panamericanos, de los Juegos Suramericanos, de Campeonatos del Mundo, en Juegos Olímpicos como Beijing y Londres. Creo que lo que nosotros tenemos que perfeccionar es el tema de la organización de las competencias que se hacen en el continente, darles el brillo y la vistosidad necesarios, asegurarse que tengan buena difusión. Creo que es lo que realmente no tienen. Porque hay además una cuestión muy clara: cuando nosotros hacemos el Campeonato de Zona Panamericano, en la Web de la FIE o en el Facebook de la FIE se cargan quizás diez fotos; cuando es el Campeonato de Zona Europeo, todos los días salen cincuenta fotos o más…

    TW: Sí, es cierto…

    VSG: Entonces es eso lo que nosotros tenemos que hacer: poner en valor nuestra Confederación, poner en valor nuestros árbitros internacionales. Porque en el último período la cantidad de árbitros de América que se convocan ha sido reducido y, ¡oh, sorpresa!, siempre los árbitros más prestigiados son los del norte del continente, cuando en la parte sur, por ejemplo, tenemos tres de los principales árbitros del mundo, Regis Trois de Ávila de Brasil, Juan Carlos Ríos Rivera de México y Juan Liendo de Venezuela, que no solo son del grupo de élite, pero aparte son de los árbitros más destacados del mundo. Sin embargo, hemos perdido en ese sentido la cantidad de árbitros nuestros que son convocados con respecto a lo que es Asia, con respecto inclusive a lo que es África: en la Comisión de Arbitraje de la Federación Internacional de Esgrima hay una sola persona de América; en cambio, de África hay dos personas. Ahora, comparando [respecto a la esgrima] al continente africano con el continente americano, no hay ni punto de comparación.

    Entonces, esas son las cuestiones que nosotros tenemos que poner en valor, y ahora con la presidencia de Vitaly Logvin  estamos trabajando para que la esgrima americana realmente ocupe el lugar que le corresponde en el concierto de la Federación Internacional de Esgrima.

    TW: Ciertamente es como usted dice, la esgrima ha cambiado. Tiene que ir a un ritmo de transformación. Hoy existen medios de información tan activos como son las redes sociales, donde la información se mueve a una velocidad asombrosa, de tiempo real. Entonces la audiencia, el público, es mucho más exigente. Exige información inmediata, porque obtenerla debería ser posible. Sin embargo, como le comenté antes, cuesta mucho obtener la información oficial de las organizaciones, de las federaciones, con la rapidez que esa audiencia espera, especialmente cuando se trata de los más pequeños. Nos esforzamos mucho en conseguirla, en particular esa de nivel local, la de los semilleros, de los clubes que son espacios tan importantes para el futuro de la esgrima y que se han constituido en audiencia principal de Touché Latino. Pero sigamos adelante y cuéntenos cómo quedó estructurada oficialmente la Confederación Panamericana de Esgrima.

    VSG: Vitaly Logvin fue electo presidente  de la Confederación por unanimidad de los 31 participantes—de los cuales fueron computados 29 votos porque el voto es secreto y, lamentablemente, dos delegados firmaron sus votos, por lo tanto fueron anulados, ¡pero los 31 votos fueron por él! Su candidatura fue presentada por El Salvador y Nicaragua. Después se eligió el vicepresidente de la Zona Norte, quedando electo el candidato Donald Kenneth Anthony Jr., quien es Presidente de la Federación de Esgrima de los Estados Unidos y miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Esgrima (FIE).

    Luego, hubo la elección de la Zona Centro, en la cual estaban como candidatos el presidente de la Federación de Esgrima de Cuba, el presidente de la Federación de Esgrima de Honduras, un representante de las islas del Caribe, y Luis Alberto Cruz de Costa Rica, quien fue el candidato ganador.

    Por último, se realizó la elección de la Zona Sur, donde Uruguay y Paraguay propusieron mi candidatura y fui el único candidato presentado y por lo tanto fui electo para esta función.

    Este es el Comité Ejecutivo que hoy tiene la Confederación Panamericana de Esgrima y que ahora tenemos que encarar, como le decía, tareas muy importantes. La primera es la reforma de los estatutos. Los estatutos [vigentes] de la Confederación Panamericana de Esgrima son [los] de 1951 que fueron modificados en 1988 en Río de Janeiro, pero que están totalmente desactualizados respecto a las cuestiones actuales que tiene la esgrima. Por ejemplo, en cuanto a la definición de las armas y de los campeonatos. Hay ahora categorías que no existían en aquel momento. El sable femenino no existía entonces, por lo tanto en los estatutos no están consideradas esas pruebas.

    Está también el tema que los estatutos de la Confederación tienen que estar adaptados a los estatutos de la Federación Internacional de Esgrima [FIE], de acuerdo con lo que está normalizado por ese organización

    Otra de las cuestiones es que el presidente de la Federación Internacional de Esgrima es miembro de pleno derecho, con voz y voto, del Comité Ejecutivo de la Confederación Panamericana de Esgrima. Es decir, que mi colega argentino el doctor Omar Vergara, quien es miembro de la Comisión Jurídica de la FIE, va a estar trabajando en eso y en todas las cuestiones que tengan que ver con adaptar el estatuto de la Confederación Panamericana a las normas que hoy rigen la esgrima mundial.

    TW: Pues tiene usted un reto inmenso en las manos, particularmente con todo el trabajo que significará para la Confederación la reforma de sus estatutos—una labor inmensa, pero muy necesaria. Díganos por favor, ¿cómo se ve a si mismo, en el futuro, Víctor Sergio Groupierre?

    VSG: Me veo ¡trabajando como siempre en el deporte! Desde hace mucho tiempo estoy en el deporte, no solamente en función de la esgrima sino también he estado mucho tiempo en la función pública en el deporte.

    He sido durante doce años Secretario de Deportes de la Provincia de Buenos Aires y también he sido primero Director Nacional y luego Secretario de Deporte de la Nación. En la actualidad, soy Secretario de la Comisión de Deportes de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires. Así que siempre he estado relacionado no solamente con la esgrima, sino también con el deporte en general. Además, soy presidentede la Asociación de Confederaciones Deportivas Sudamericanas (ACODESU) que reúne a todas las confederaciones de todos los deportes y nuestra responsabilidad son los Juegos Suramericanos—los próximos se realizarán el 2018 en Cochabamba, Bolivia—y los Juegos Suramericanos de Playa que se van a realizar ahora en diciembre en Pimentel (Perú). El año pasado se realizaron en Vargas, Venezuela. De todo eso soy responsable, y tengo también la responsabilidad técnica del control de las competencias de estos juegos.

    TW: ¡Chapeau!

    Por: Calú Pargas Gabaldón.– CEO/Fundador EDITORIAL TOUCHÉ